Sede de la Academia de Ciencias de República Dominicana

sede-academia-de-ciencias-rep-domLa casa que aloja la Academia de Ciencias, situada en la calle Las Damas esquina Conde, según el historiador Luis Alemar era la residencia de la familia Infante y sucesores, que posteriormente fue comprada por el Mayorazgo de Bastidas.

Un aspecto de importancia que tenía esta edificación lo constituyó su privilegiada ubicación, en la que fue la primera calle de América, construida durante el gobierno de Nicolás de Ovando. Este se extendía desde la Fortaleza Ozama, llamada también Torre del Homenaje o Torre de la Vigía, hasta las cercanías del Alcázar.

Como requisito para la construcción de las primeras casas de la Villa de Santo Domingo, desde el 1512 se emitió una serie de disposiciones y regulaciones que los residentes debían cumplir para poder construir sus viviendas. Se recomendaba que usaran piedras y ladrillos con la finalidad de protegerse de los constantes ataques de los corsarios. Ya para el año 1518 esta ciudad tenía más o menos cuatrocientas casas.

Durante el gobierno del Segundo Almirante y virrey Don Diego Colon y Maria de Toledo, sobrina-nieta del Rey Fernando el Católico; este mandato conto con miembros importantes de la sociedad y la jerarquía de España, y damas importantes de la época que tomaron como lugar de residencia la Calle de la Fortaleza. Esta angosta vía se convirtió en el espacio para las caminatas y paseos de las damas de la nobleza española, razón por la cual tomo su nombre de la calle Las Damas.

Esta histórica vía ha tenido varios nombres. Primero fue bautizada calle de la Fortaleza; luego Las Damas, nombre que conservó hasta el 21 de marzo de 1859, cuando el ayuntamiento de la común de Santo Domingo decidió llamarla Calle Colón. También fue conocida como de la Capitanía General, del Gobierno, del Palacio, y del Convento de los Jesuitas, y finalmente recobró su nombre emblemático: Las Damas.

La casa que alberga esta Academia de Ciencias, originalmente tenía una sola planta, con un área de construcción de 700 metros cuadrados, fabricada con piedra caliza, ladrillos, tapias, cal, y tejas. En el interior tenía tres arcos de medio punto, enmarcados dentro de un alfiz en ladrillo y columna de piedra, que daba al patio interior y además tenía una serie de nichos.

En los trabajos de restauración se encontraron puertas y ventanas que daban al exterior, así como algunas puertas interiores que habían sido tapiadas y cambiadas de sitios y otras que comunicaban con el lado sur.

Esta casa fue abandonada por largo tiempo, sufriendo deterioro considerable, y se le hicieron varias intervenciones, las más importantes fueron las siguientes: se abrieron grandes puertas y ventanas, se bajó el nivel del piso y se construyó una segunda planta con escalera interior. En los tiempos recientes, cada nuevo inquilino la ha modificado de  acuerdo a sus intereses y necesidades. Fue utilizada para la instalación de diferentes tipos de negocios desde un taller de ebanistería, un local para la venta de automóviles y para depósito de provisiones.

Para el año 1978 se iniciaron los trabajos de recuperación de este inmueble bajo la responsabilidad del arquitecto restaurador Esteban Prieto Vicioso y con la supervisión del arquitecto Eugenio Pérez Montás. Para la realización de dichos trabajos se conformó un equipo multidisciplinario correspondiendo la investigación histórica al Dr. Manuel Mañón Arredondo, el estudio de los materiales coloniales a Maria Nieves Sincart. Las primeras excavaciones arqueológicas estuvieron a cargo de Manuel García Arévalo y la segunda a los arqueólogos Elpidio Ortega y Gabriel Atiles.

Tanto en las primeras excavaciones arqueológicas de 1978 como en la segunda jornada del 1999, se determinó la presencia de material arqueológico prehispánico, estableciendo algún enclave aborigen en la zona y el posterior contacto, entre ambas culturas. Además, en el patio interior dejaron al descubierto un pozo de agua, un aljibe, los canales que dirigían el agua lluvia desde el techo y un pozo para basura.

También descubrieron numerosos objetos como: clavos de construcción del siglo XVI, diferentes fragmentos de plato mayólica, de lebrillos para agua, botijuela y cazuela con vidriado, entre muchos otros. Estos hallazgos confirman la temprana época de la construcción (siglo XVI). La abundancia de restos de alimentos fortalece la idea de la prestancia y el buen comer con sus ocupantes. Estos materiales arqueológicos están expuestos en la Sala Arqueológica Elpidio Ortega de esta institución.

El Senado de la República entrego este edificio para albergar la Academia de Ciencias de la República Dominicana, mediante el decreto del poder Ejecutivo No. 1097 de fecha 8  de junio de 1975, un año después de ser fundada esta corporación científica y el 20 de enero de 2011 la Jurisdicción Inmobiliaria del Poder Judicial de la República Dominicana, le entrego el certificado de título que acredita a la ACRD, propietaria de este inmueble.

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