Resumen
Preparar una semblanza del Dr. Manuel Antonio García Arévalo, es una responsabilidad que si bien agrada por la amistad y el aprecio que quienes le conocemos sentimos por su persona, resulta complicada, dado que resumir en pocos folios la intensa actividad cultural y empresarial que ha realizado hasta esta etapa de su vida, resulta realmente un complejo reto. No obstante, vamos a tratar de plasmar algunas pinceladas sobre su desempeño profesional y académico en estas páginas, para que todos conozcamos mejor el personaje al que hemos decidido, por méritos propios, dedicarle el número 10 de nuestra revista, Sociales.
Manuel Antonio García Arévalo
Preparar una semblanza del Dr. Manuel Antonio García Arévalo, es una responsabilidad que si bien agrada por la amistad y el aprecio que quienes le conocemos sentimos por su persona, resulta complicada, dado que resumir en pocos folios la intensa actividad cultural y empresarial que ha realizado hasta esta etapa de su vida, resulta realmente un complejo reto. No obstante, vamos a tratar de plasmar algunas pinceladas sobre su desempeño profesional y académico en estas páginas, para que todos conozcamos mejor el personaje al que hemos decidido, por méritos propios, dedicarle el número 10 de nuestra revista, Sociales.
Manuel Antonio García Arévalo, miembro Fundador de la Academia de Ciencias de la República Dominicana, es historiador y arqueólogo, además de uno de los empresarios de mayor éxito en el panorama empresarial en el país. Nació en Santo Domingo, el día 6 de noviembre de 1948, hijo de un emigrante español casado con una dominicana también de ascendencia española, quienes con gran esfuerzo y dedicación crearon un próspero negocio familiar de gran envergadura, que su hijo, Manolito, como a él le gusta que le llamen sus amigos, amplió hasta que llegó a ser una de las mayores industrias del país y un ejemplo de emprendimiento empresarial responsable.

El arqueólogo Manuel García Arévalo excavando una tumba taína.
En su juventud, desarrolló una marcada afición por el estudio del pasado, codeándose con nuestros más reconocidos pioneros en las cuestiones arqueológicas y participando activamente en excavaciones e investigaciones a lo largo de la geografía dominicana y otras partes del Caribe. Emile Boyrie de Moya, José Antonio Caro, Luis Chanlatte Baik, Elpidio Ortega, Bernardo Vega, Marcio Veloz Maggiolo y tantos otros excelentes investigadores dominicanos, fueron sus maestros, que pronto se convirtieron en sus colegas y compañeros en las lides de la arqueología y de los viajes y experiencias que sostuvieron en los campos dominicanos durante su juventud y su madurez. La pasión por esta disciplina le llevó a plantear a su padre el dedicarse profesionalmente a este campo del saber, pero, de la manera que solo un sabio padre puede manejar, le convenció de que se centrase en trabajar para darle continuidad a la empresa familiar y paralelamente mantuviese su afición por la arqueología en un plano profesional de realización personal. Para lo cual pudo contar con el respaldo económico de su familia y realizar un intenso programa de excavaciones sistemáticas con la obtención de fechados de radio carbono en Manuel García Arévalo en la cueva de Las Manos, Pedernales muchos yacimientos prehistóricos a nivel nacional.

Así pues, en vez de marcharse a estudiar arqueología en una reconocida universidad de Estados Unidos o Europa, como a él le hubiese gustado hacer, se matriculó de buen grado en Unapec, donde realizó estudios de administración de empresas. Pero, también tuvo el buen criterio de invertir un tiempo en estudiar idiomas en la Universidad de Michigan, lo que siempre ayuda a la hora de estudiar textos de arqueología y lograr el éxito en las labores empresariales. Posteriormente, obtuvo la licenciatura en Historia en la Universidad Católica Santo Domingo y además ha realizado cursos especializados en arqueología y antropología en diversas instituciones académicas.
Manuel García Arévalo, es una rara avis, capaz de compaginar los más elevados estándares de interés por la cultura, con una trepidante actividad empresarial y financiera y sacarlo todo adelante exitosamente. Podríamos calificarle como una persona polifacética, que se ha desenvuelto en disciplinas tan antagónicas, como el arte de crear empresas y la capacidad de investigar con profundidad los más variados temas culturales.
En el ámbito de los encargos políticos de envergadura, García Arévalo fue parte de la Comisión Nacional de Desarrollo, el Consejo Directivo del Banco de Reservas y, por más de veinte años, un destacado miembro de la Junta Monetaria, organismo rector del Banco Central de la República Dominicana. Pero sin duda, el cargo más relevante que asumió a nivel político y económico fue el de Ministro de Industria y Comercio, posición que desempeñó durante los años 2011 y 2012, en momentos controversiales cuando el costo del petróleo sobrepasó la barrera de los cien dólares el barril, incidiendo notablemente en los precios de los combustibles y la generación de energía.
Sin embargo, lo que sin duda alguna le da a Manolito las mayores satisfacciones, es la investigación socio-histórica y la arqueológica. En 1971 creó la Fundación García Arévalo, entidad que patrocina una de las mejores exhibiciones de arqueología en el área del Caribe, la Sala de Arte Prehispánico, abierta al público desde 1973, donde se muestra de manera permanente una representativa colección de objetos rituales y de uso doméstico de los aborígenes que poblaron la isla de Santo Domingo.
En esta excelente sala de exposición se pueden observar piezas únicas del arte taíno encontradas en las excavaciones arqueológicas realizadas en la isla. La colección también cuenta con algunas piezas etnohistóricas que nos permiten entender mejor la cultura taína. Tocados indígenas, jabas, armas de caza y otros utensilios pertenecientes a tribus del Alto Orinoco, fueron obtenidas por el investigador en su juventud, cuando en 1974 se aventuró acompañado por Ricardo Alegría y José María Cruxent (envidiable compañía para una aventura de este tipo) en un viaje de exploración a Venezuela, donde se adentraron en la selva durante semanas, navegando en canoas por el río Orinoco y sus afluentes. Durante aquella memorable aventura, convivieron con los Piaroa y los Guahibo, indígenas que aun mantenían sus costumbres ancestrales, de quienes colectaron los objetos culturales manufacturados por estos grupos aborígenes, que hoy se encuentran en las vitrinas de la Sala de Arte Prehispánico.
Esta Sala, museo y emblema de la Fundación García Arévalo, recibe regularmente y sin absolutamente ningún espíritu de lucro, grupos de estudiantes, investigadores y a cualquiera que se interese por el pasado prehispánico de nuestra isla. La aportación a la cultura de esta iniciativa museística es y ha sido realmente formidable. El cuidado con que García Arévalo concibió el guion y ordenamiento de la museografía, ejecutada por el reconocido diseñador Peter Vitakis, junto a la enorme calidad de las piezas expuestas y el concepto didáctico con que se plantea la exposición, hace del museo una visita de un interés extremo para quienes disfrutan de la cultura y aman las más profundas raíces ancestrales que sustentan la identidad dominicana.

Manuel García Arévalo y Ricardo Alegría en el Orinoco con un indígena Piaroa.

En la Sala de Arte Prehispánico con Luis Arranz y su esposa
La Fundación García Arévalo ha desarrollado, también desde sus inicios, un programa editorial sobre temas históricos, antropológicos y de divulgación educativa, que a la fecha alcanza más de un centenar de títulos. Por otra parte, su reconocido mecenazgo en favor de instituciones como el Museo del Hombre Dominicano, ha permitido la publicación de incontables trabajos, entre otros, diferentes números del Boletín del citado Museo, en los que aun cuando no se plasma el sello de la Fundación, todos reconocemos su presencia detrás de las páginas encuadernadas. Sin embargo, curiosamente, una de las producciones preparadas por nuestro entrañable académico, de las que más orgulloso se siente, y que pudiera considerarse modesta en comparación con los volúmenes de sesuda investigación que ha sacado a la luz, fue un hermoso álbum de cromos dirigido al público infantil, titulado Indios de Quisqueya, para adentrar a los jóvenes estudiantes en el conocimiento de nuestro pasado aborigen.
Dentro del campo puramente cultural, Manuel García Arévalo fue presidente del Fondo para el Avance de las Ciencias Sociales en 1978, director de Investigaciones Científicas del Museo del Hombre Dominicano entre 1976 y 1980, profesor honorario del Departamento de Historia y Antropología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en 1979, codirector del Museo Arqueológico de Altos de Chavón en 1980 y presidente del Consejo Directivo del Centro Nacional de Artesanía en 1982.
Además de miembro fundador de la Academia de Ciencias de la República Dominicana, nuestro colega es miembro de número de la Academia Dominicana de la Historia y recientemente ha sido nombrado por el presidente de la República, Luis Abinader, al frente de los Voluntariados de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña y del Museo del Hombre Dominicano, esta última institución de la que también fue miembro del Consejo Directivo. Igualmente fue directivo de la Oficina de Patrimonio Cultural, y actualmente ocupa posiciones directivas en varias instituciones culturales y de enseñanza superior, al igual que en fundaciones filantrópicas y de desarrollo comunitario y protección ecológica.
El Dr. Manuel García Arévalo se inició a muy temprana edad en las investigaciones históricas y en los trabajos de campo arqueológicos, manteniendo una constante participación en congresos y seminarios internacionales. Miembro de la Asociación de Arqueología del Caribe (IACA) es un participante asiduo de los congresos internacionales de arqueología que la citada institución realiza regularmente. De la misma manera, ha sido copatrocinador y ponente en congresos nacionales e internacionales de arqueología que se han realizado en nuestro país.
Como promotor cultural, tuvo a su cargo la exposición denominada “Arqueología Taína de Santo Domingo”, presentada por el Instituto de Cultura Hispánica en el Centro Cultural de la Villa de Madrid, en el año 1977. En 1983, participó en la celebración del seminario sobre la investigación de la cultura taína denominado “Las Culturas de América en la Época del Descubrimiento”. Durante la celebración de la Exposición Universal de Sevilla en 1992, fue nombrado comisario adjunto del Pabellón Dominicano. Para su exitosa realización, cooperó facilitando muchas de las piezas taínas de la colección arqueológica que posee en su Sala de Arte Prehispánico, para ser expuestas tanto en el propio Pabellón Dominicano, como en la excelente exposición que se instaló en el Monasterio Santa María de las Cuevas de la isla de La Cartuja, bajo el título “Arte y Cultura en Torno al 1492”.
Igualmente, participó en la gestación y organización de la comisión que se encargó de celebrar V Centenario del Descubrimiento y la Evangelización de América, así como de la Comisión Oficial que creó el Gobierno dominicano para tal aniversario. Con ese motivo publicó, “Dimensión y Perspectiva del Quinto Centenario del Descubrimiento de América” en 1992, que a su vez fue su discurso de ingreso a la Academia Dominicana de la Historia. Además, fue el responsable de las ediciones Santo Domingo en ocasión del Quinto Centenario en 1992, y Balance del Quinto Centenario en la República Dominicana en 1993.
En 1989, García Arévalo organizó, junto a su esposa Francis Pou de García, el Primer Congreso sobre la Emigración Española hacia el área del Caribe, desde finales del siglo XIX, participando con una ponencia titulada “La Colonia Española en la República Dominicana a finales del siglo XIX”. Las memorias del Congreso, en el que participaron estudiosos de la España peninsular e insular, Cuba, México, Puerto Rico, Venezuela, Panamá y Guatemala, fueron posteriormente publicadas en un extenso volumen realizado en coedición con la Fundación García Arévalo. Así mismo, ha copatrocinado el seminario Isabel La Católica y los Inicios de la Presencia Española en América, celebrado en noviembre del 2004, en el que participaron reconocidos investigadores españoles y dominicanos. A la vez, ha publicado junto a José del Castillo una historia de la Casa de España en Santo Domingo, en ocasión de celebrar los cien años de vida de este centro social que aglutina entre su membresía a una buena parte de la colectividad española en el país.

Manuel García Arévalo con Chanlate Baik y Christian Martínez
De manera particular, Manuel García Arévalo ha escrito en reiteradas ocasiones en la prensa local y expuesto en diversos congresos sobre la trascendencia del descubrimiento y colonización de América y de la cultura hispánica. Orgulloso de sus raíces españolas, es un ejemplo a seguir para muchos hispanoamericanos que motivados por influencias políticas, modas o por falta de conocimiento de lo que fue realmente el descubrimiento, conquista y colonización del Nuevo Continente, valoran inadecuadamente a sus ancestros peninsulares que cruzaron el océano para poblar estas tierras. Quienes le conocemos, sabemos que Manolito se queda con lo bueno de cada una de las raíces étnicas y culturales sobre las que se basa la dominicanidad sin excepciones. Recientemente, publicó un trabajo titulado “España y la Fiesta del 12 de Octubre”, donde destaca los motivos históricos para que España haya asumido esta fecha para celebrar su día nacional.

Manuel García Arévalo, Daniel Shelley y Adolfo López revisando las cerámicas de El Francés.
En adición a su labor como empresario, conferenciante y promotor cultural, ha publicado obras de gran peso científico, así como numerosos artículos en libros, revistas y periódicos, entre los que podemos destacar los siguientes:
• Esquemas Para Una Revisión de Nomenclaturas Arqueológicas del Poblamiento Cerámico de las Antillas, en coautoría con Plinio Pina y Marcio Veloz Maggiolo, 1974.
• Las Espátulas Vómicas Sonajeras de la Cultura Taína, en coautoría con Luis Chanlatte Baik, 1976.
• Arte Taíno de la República Dominicana, 1977.
• Cimarrón, en coautoría con José Juan Arrom, 1979.
• Indigenismo, Arqueología e Identidad Nacional, 1988.
• El Murciélago y la Lechuza en la Cultura Taína, en coautoría con José Juan Arrom, 1988.
• Signos en el Arte Taíno, 1989.
• Pueblos y Política en el Caribe Amerindio, una coedición de la Fundación García Arévalo y el Instituto Indigenista Interamericano, 1990.
• El Arte Taíno y la identidad Nacional Dominicana, 1999.
• “El Ayuno del Behique y el Simbolismo Ritual del Esqueleto”, ponencia presentada en el XIX Congreso Internacional de Arqueología del Caribe, celebrado en Aruba en 2001.
• “Los Taínos en los Apuntes de Cristóbal Colón”, publicado en la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña en 2003.
• “La Frontera Tipológica Entre los Objetos Líticos de la Cultura Taína”, ponencia presentada en el XX Congreso Internacional de Arqueología del Caribe en Santo Domingo, celebrado en 2005.
• El Indigenismo Dominicano, 2008
• La Obra Indigenista de fray Vicente Rubio, 2009.• José Juan Arrom y la Formación de Una Conciencia Antillana, 2013.
• El Zemí de Algodón Taíno, 2014.
• Surcando el Caribe en Canoas, 2017.
• Las prácticas mágico-medicinales de los taínos. Behiques, Ayunos y Simbolismo del Esqueleto, 2018.
• La Irrupción del Estilo Criollo. Influencias Hispánicas en la Alfarería Taína, de la Desaparición a la Permanencia. Indígenas e Indios en la Reinvención del Caribe, 2018.
• El Propósito de Colón de Asentar la Isabela en Puerto Plata y las Implicaciones Geopolíticas que pudo haber tenido, 2019.
Y, finalmente, su obra más completa en relación a la cultura taína, donde vierte sus vastos conocimientos sobre las ocupaciones prehispánicas antillanas de manera magistral, una auténtica obra maestra escrita con el leguaje fácil y elegante que maneja y que cualquiera puede comprender: “Taínos, Arte y Sociedad”, publicado en 2020 por el Banco Popular Dominicano.
En la actualidad, se encuentra trabajando en su último libro sobre los informes de los diplomáticos españoles en torno a la dictadura de Trujillo, escrito junto con su esposa Francis Pou de García, quien, además de una erudita en temas históricos, es su compañera inseparable y cómplice necesaria de sus iniciativas como escritor y como investigador.

Manuel García Arévalo en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid en la presentación de uno de los libros que patrocina su Fundación.
Manuel García Arévalo ya en su madurez, como auténtico exponente de lo mejor de la cultura de la República Dominicana, acapara la atención de numerosas instituciones culturales nacionales e internacionales. Ha sido nombrado doctor honoris causa por el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, en 2019, seguido por otro doctorado otorgado por la Universidad APEC, en el 2021. Hoy, la Comisión de Ciencias Sociales de la Academia de Ciencias de la República Dominicana, le rinde un merecido homenaje desde las páginas de esta revista, una publicación que nace de esta institución que él mismo ayudó a fundar hace ya tantos años atrás.
Sabemos que esta semblanza de Manuel Antonio García Arévalo se queda corta, pero, no es una biografía lo que pretendemos presentar. En cualquier caso, quienes tenemos la suerte de conocer a Manolito, sabemos lo mucho que da de sí y sea esta frase tomada con los dos sentidos en que podemos leerla, pues este admirable académico, dedicado, polifacético y mecenas como pocos, es realmente un orgullo para esta benemérita institución académica, dedicada al cultivo de la ciencias en nuestra querida República Dominicana.




