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Portada Arqueología

Tras las huellas de los grupos arcaicos en el abrigo de El Frontón, Las Galeras.

Arqueologia por Arqueologia
31 de agosto de 2026
en Arqueología
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Tras las huellas de los grupos arcaicos en el abrigo de El Frontón, Las Galeras.
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Adolfo José López Belando
arqueólogo, investigador de Guahayona Institute e investigador asociado al Museo del Hombre Dominicano.
Cristóbal Burkhalter Thiébaut
Daniel Shelley
Publicación original: SOCIALES, n.º 10, (2021)

Resumen

En el presente artículo se exponen con todo detalle los resultados de las excavaciones arqueológicas realizadas en el abrigo de El Frontón, en el Monumento Natural Cabo Samaná, que fueron llevadas a cabo en 2019. En el abrigo excavado metodológicamente se han hallado importantes restos de los pueblos arcaicos que poblaron La Española, en contacto con colonizadores saladoides procedentes de otras islas antillanas. Por primera vez se documenta una sencilla estructura realizada por los grupos arcaicos, habiéndose datado su presencia en el lugar en el Siglo I a. C. De igual manera se constata su relación con grupos saladoides y un periodo de ocupación cerámica fechado por Carbono que se prolonga al menos hasta el Siglo IX d.C.

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Guahayona Institute tiene como unos de sus objetivos de investigación en la República Dominicana, la localización de sitios de habitación o lugares funerarios de los grupos de pobladores arcaicos que poblaron La Española antes de la llegada de los colonizadores saladoides o de otros grupos de agricultores ceramistas a la isla. Para ello, ha patrocinado la realización de excavaciones arqueológicas en el denominado abrigo de El Frontón, situado en la península de Samaná, dentro del área protegida Monumento Natural Cabo Samaná. Las excavaciones han sido dirigidas por el arqueólogo Adolfo José López Belando y codirigidas por el arqueólogo Cristóbal Burkhalter Thiebaut.

Los trabajos de excavación comenzaron el día 11 de noviembre de 2020 y se prolongaron hasta el día 20 del mismo mes, tiempo durante el que se excavó aproximadamente la cuarta parte de la superficie del abrigo. La infraestructura para realizar las excavaciones fue muy compleja, dado que el equipo de trabajo debía desplazarse diariamente por mar desde la vecina localidad de Las Galeras, distante unas cuatro millas náuticas de la playa Frontón donde se encuentra el abrigo que

Vista aérea del Cabo Samaná y el abrigo de El Frontón

se excavó metodológicamente. El equipo que realizó las excavaciones estaba compuesto de dos arqueólogos profesionales, una antropóloga, y 13 ayudantes de arqueología, de los que 10 trabajaban en las excavaciones y 3 se ocupaban en el almacén situado en la población de El Francés, de limpiar, siglar, etiquetar y enfundar los materiales que diariamente se trasladan a esta localidad situada a 12 kilómetros de Las Galeras.

La motivación del proyecto de excavaciones arqueológicas fue localizar restos de habitación de grupos arcaicos asentados en la zona para fechar su aparición la península de Samaná y entender la interacción que se dio entre grupos y los ceramistas avanzados que llegaron desde Puerto Rico o de otras islas a colonizar La Española. De la misma manera se realizarían comparativos entre los restos localizados en El Frontón y los hallazgos de las excavaciones sistemáticas que Guahayona Institute realiza en el sitio arqueológico de El Francés, situado en la costa, frente a la ensenada de El Francés y al lado de la playa de La Ensenada, situado a 8 millas náuticas del abrigo de El Frontón.

Para realizar los trabajos, se contó con la autorización preceptiva del Museo del Hombre Dominicano y los permisos correspondientes del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales entregados por el Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad, dado que el sitio arqueológico se encuentra dentro de una unidad de conservación perteneciente al Sistema Nacional de Áreas Protegidas de la República Dominicana. Igualmente, se informó a la Comandancia de Marina de Samaná que se realizarían los trabajos en una zona costero-marina.

 

Abrigo de El Frontón

Una vez dotados de todos los permisos, se procedió a comenzar los trabajos de organización necesarios para el traslado del personal y de los equipos al lugar y se comenzaron los trabajos de excavación. Para ello se situaron una serie de carpas para proteger los equipos de lluvia, una zona de cribado y un área de terrera, para lo que se usó un área de abrigo antropizada y con restos de haber sido completamente vaciado hasta el nivel de la roca para construir estructuras turísticas.

Las excavaciones arqueológicas

El yacimiento está localizado a escasos metros de la línea de costa, siendo accesible por una estrecha vereda que asciende hasta la base de un farallón de roca caliza, cuya peculiar silueta da nombre al paraje.

Al pie de estos acantilados, donde encontramos algunos petroglifos de cronología prehispánica, se extiende un talud donde se abren varios abrigos, en cuyo interior encontramos materiales arqueológicos superficiales y algunos restos de malacofauna.

El abrigo estudiado ha sido denominado como Abrigo-1 y está situado al norte de dicho talud. Tiene una apertura de unos 17 m de ancho, con un fondo de 10 m en su pared más profunda. Consideramos que este emplazamiento sería el más idóneo para realizar la excavación arqueológica, ya que los otros abrigos del yacimiento se encuentran alterados por la construcción de varias edificaciones, lo que ha supuesto diversas modificaciones por la remoción del terreno.

Petroglifo antropomorfo en el abrigo de El Frontón

Ya desde la entrada del abrigo apreciamos una repentina elevación del terreno, lo que evidenciaba la existencia de un potente depósito producto de un intenso proceso de sedimentación que ha colmatado la cavidad. Sobre este relleno encontramos algunos restos de construcciones provisionales realizadas por el uso reciente del espacio y son evidentes numerosos expolios, en particular, una zanja que mina todo el perímetro de su pared interior. Entendemos que estos saqueos se han producido en época reciente, provocando un daño irreparable en el sitio arqueológico.

Como primera medida, procedimos a una limpieza exhaustiva del interior del abrigo y de su entorno, así como a la recogida del material arqueológico visible en superficie. Una vez finalizada esta tarea, planteamos una cata junto a la pared sur, la cual se fue ampliando hasta alcanzar unas dimensiones aproximadas de 9.4 m de largo por 4 m en su lado más ancho.

Metodología

La metodología utilizada en el proceso de excavación arqueológica viene marcada en los principios básicos establecidos por E. C. Harris y el marco práctico definido por A. Carandini. En este sentido, hemos diferenciado los elementos encontrados durante la excavación, siendo registrados individualmente como unidad estratigráfica (UE) e incluidos en categorías definidas como depósitos, construcciones o interfaces (diferenciando cortes y superficies horizontales).

Desde esta perspectiva teórica, se considera que la formación de estos elementos responde tanto a procesos naturales de erosión y sedimentación, como a las alteraciones del medio físico efectuadas por la ocupación humana. Teniendo en cuenta las relaciones físicas existentes entre dichas UU.EE. hemos podido reconstruir de forma ordenada una secuencia crono estratigráfica, base de nuestra posterior interpretación.

A fin de documentar la excavación, hemos fotografiado el proceso, así como los elementos más significativos. También hemos elaborado dibujos de planta de las fases documentadas y secciones acumulativas de la estratigrafía.

 

Excavaciones en el abrigo de El Frontón

En cuanto a la técnica empleada, salvo en rigurosas excepciones donde se ha empleado el pico para retirar los niveles superficiales o alterados, hemos realizado el proceso de excavación con piqueta y paletín, cribándose todo el sedimento.

Asimismo, queremos destacar que todo el material arqueológico ha sido catalogado e inventariado minuciosamente, también se han recogido varias muestras de carbón y malacofauna para pruebas de datación por radiocarbono, fragmentos de cerámica y guayos de coral para pruebas de almidones, así como muestras de sedimento para futuras pruebas de flotación o análisis más específicos.

Descripción de los trabajos

Procedemos a describir la excavación que hemos abordado y a enumerar los elementos que hemos reconocido, describiendo cada unidad estratigráfica documentada en el proceso. Una vez planteado el corte, procedimos a retirar la primera capa de sedimentos que procedemos a describir:

Área excavada en el abrigo de El Frontón

 UE 1

UE1: Depósito más superficial que ocupa la totalidad del interior del abrigo colmatando una gran depresión localizada junto a la pared sur. Consiste en un relleno de limos pulverulentos, de textura extremadamente suelta y de un color grisáceo más o menos oscurecido, con un espesor de entre los 10 y los 80 cm.

Entre la matriz documentamos diversos tipos de inclusiones tales como bloques irregulares de piedra de diversos tamaños que se distribuyen de manera caótica, abundante presencia de restos de malacofauna terrestre y marina, así como restos arqueológicos, que incluyen herramientas líticas y en concha trabajada, grandes metates en piedra y fragmentos de cerámica. Este material coexiste con otros materiales alóctonos (plásticos, fragmentos de vidrio, hierro, etc.) por lo que interpretamos que se trata de aportes de sedimentos procedentes del vaciado de una zanja, que además de colmatar el interior del abrigo, han terminado por rellenar dicho expolio.

UE18: Interfaz que ocupa la práctica totalidad de la excavación. Se trata de una gran zanja con la que se han vaciado los depósitos adyacentes a la pared sur del abrigo, llegando incluso hasta el suelo de roca caliza, lo que ha provocado la destrucción de buena parte de la estratigrafía en esta zona. Quedó rellena con los aportes procedentes de su vaciado (UE1). Una vez retirada la UE1, encontramos un depósito de arcillas limosas, con muy pocas inclusiones, donde apenas detectamos indicios de restos culturales.

UE2: Depósito que ocupa el centro-norte de la excavación y que ha sido cortado por la zanja de expolio UE18. Su espesor máximo es de 60 cm, siendo su textura levemente más compacta que la UE1. Sobre la superficie encontramos zonas con una costra de carbonatos que cubren un estrato compuesto fundamentalmente por una matriz de arcillas limosas, donde hallamos algún lentejón de gravas. Entre las escasas inclusiones, documentamos algún bloque de piedra caliza y de conglomerado, que interpretamos como procedentes de desprendimientos de las paredes del abrigo, así como algunos restos de malacofauna. Este estrato cubre un depósito arenoso con gran cantidad de restos de fauna (UE3) donde afloran pequeñas construcciones.

UE3: Depósito que ocupa el centro-norte de la excavación y que como en el caso anterior, ha sido en buena parte cortado por la zanja de expolio UE18. Su textura es muy suelta y tiene una potencia media de unos 5 cm. Presenta una matriz compuesta fundamentalmente por arenas limosas de coloración castaña y gravas, donde son tan abundantes los restos óseos de pescado diseminados, que pudiera decirse que forman parte de la misma composición del estrato. Destaca la ausencia total de restos de cerámicas y entre las inclusiones, encontramos malacofauna y una mínima presencia de restos culturales consistentes en alguna herramienta lítica o realizada en concha trabajada. Este sedimento cubre en parte pequeñas construcciones que debieron delimitar hoyos. Sus rellenos equivalen sustancialmente a la UE2 y han sido diferenciados de forma artificial, ya que en el caso de la UE6, encontramos algún resto de carbón diseminado que ha sido recogido para realizar dataciones.

UE 3, calzos de postes

UE5, UE6 y UE7: Comprende un depósito (UE6) que rellena un hoyo (UE7) de planta de tendencia circular, de unos 15 cm de diámetro y 20 cm de profundidad. Entre estas unidades se colocó a modo de cuña una pequeña construcción (UE5) hecha con diminutos bloques ordinarios de piedra y varios elementos reaprovechados como un majador en piedra y dos guayos de coral.

UE 5, calzos en un hoyo de poste

UE8, UE9 y UE10: Comprende un depósito (UE9) que rellena un hoyo (UE10) de planta de tendencia circular, de unos 15 cm de diámetro y 20 cm de profundidad. Entre estas unidades se colocó a modo de cuña una pequeña construcción (UE8) hecha con diminutos bloques ordinarios de piedra y un guayo de coral.

UE 8, calzo en un hoyo de poste

UE11, UE12 y UE13: Comprende un depósito (UE12) que rellena un hoyo (UE13) de planta de tendencia circular, de unos 15 cm de diámetro y 20 cm de profundidad. Entre estas unidades se colocó a modo de cuña una pequeña construcción (UE11) hecha con un diminuto bloque ordinario de piedra y un majador en piedra reaprovechado.

UE 11, calzo en un hoyo de poste con un majador reutilizado

UE15, UE16 y UE17: Comprende un depósito (UE16) que rellena un hoyo (UE17) de planta de tendencia circular de unos 15 cm de diámetro. Entre estas unidades se colocó a modo de cuña una pequeña construcción (UE15) hecha con diminutos bloques ordinarios de piedra y un guayo de coral reaprovechado. Una vez retirado el depósito (UE3) encontramos un plano (UE19) que supone el suelo sobre la que se depositó dicho estrato.

Planta de los hoyos de los postes

UE19: Interfaz consistente en una superficie horizontal, ligeramente compactada, localizada en el centro-norte de la excavación, que como en los casos anteriores, ha sido en buena parte cortada por la zanja de expolio UE18. Sobre este plano que identificamos como un suelo, se realizaron los hoyos de poste ya descritos y se depositó el estrato que identificamos como nivel de uso UE3. La superficie de uso UE19 supone también el inicio de un estrato estéril que solo sondeamos y que creemos corresponde con un nivel de colmatación natural.

Depósito formado por arenas y gravas, de textura suelta y coloración castaña. Se trata de un nivel estéril, como ha atestiguado un sondeo de 25 cm de profundidad que hemos realizado en el ángulo noreste de la cata. Por lo tanto, entendemos que se trata de un estrato formado gracias a un proceso de sedimentación natural. Este estrato no ha sido agotado, quedando en reserva.

En la pared del abrigo encontramos dos oquedades donde localizamos restos de dos depósitos, también cortados por la zanja de expolio UE18, por lo que no tienen relación física con el resto de estratigrafía:

UE 19
UE 4

UE4: Depósito compuestos por un conglomerado de sedimentos muy compactos donde encontramos de forma caótica bloques de piedra, restos de malacofauna y alguna herramienta lítica. Ha quedado cementado junto a la pared del abrigo gracias a la precipitación de carbonatos.

UE14: Depósito que se encuentra cementado a la pared de la cueva compuesto por un conglomerado de sedimentos muy compactos donde encontramos de forma caótica bloques de piedra, restos de malacofauna y alguna herramienta lítica.

 

Estratigrafía de la excavación

Interpretación provisional

Procedemos a desarrollar una interpretación razonada de los resultados obtenidos en el proceso de excavación del Abrigo-1 de El Frontón, estableciendo una secuencia crono estratigráfica provisional, que enumeramos desde la fase más antigua a la más reciente:

FASE I – NIVEL NATURAL: Corresponde con la UE20, es decir, el nivel de arenas y gravas estériles que colmataban el abrigo en un momento previo al nivel de ocupación de la fase siguiente, que puso fin a este proceso natural.

FASE II – NIVEL DE FRECUENTACION: Se trata de un depósito UE 4, compuesto por un conglomerado de sedimentos muy compactos donde encontramos de forma caótica bloques de piedra, restos de malacofauna y algunas herramientas de concha y de piedra. Han quedado cementados junto a la pared del abrigo gracias a la precipitación de carbonatos y atestiguan la existencia de ocupación humana muy temprana aunque los estratos que daban continuación a estos depósitos han desaparecido en esta zona de la cavidad.

Para el caso de la UE4, su datación está en la horquilla temporal 42 cal BC – 166 cal AD. Dicha fecha es más temprana que la fecha proporcionada por el nivel de ocupación que hemos documentado en la siguiente fase (410 – 546 cal AD).

FASE III – NIVEL DE OCUPACIÓN: Supone el asentamiento más antiguo que hemos localizado. Comprende una interfaz que interpretamos como superficie de uso (UE19), cortada por varios hoyos (UE7, UE10, UE13 y UE17), que incluyen calzos (UE5, UE8, UE11 y UE15) y rellenos (UE6, UE9, UE12 y UE16).

Parece probable que dichos hoyos funcionaron para encajar postes de madera. Como hipótesis preliminar, creemos que dichos elementos debieron sustentar algún tipo de estructura que sirviera para crear un ambiente separado junto a la pared meridional del abrigo. Con la ampliación futura de la excavación podremos reconstruir su planta completa, ya que sólo ha sido reconocida parcialmente.

Además de estas UU.EE. esta fase incluye un estrato (UE3) formado por un depósito de origen antrópico, que cubre parcialmente los calzos de los postes. Por su composición y disposición estratigráfica sobre el plano UE19, podemos afirmar que se trata de su nivel de uso. Consiste en un depósito en el que documentamos de forma masiva gran cantidad de restos de óseos de pescado, por lo que podemos deducir que el espacio pudo estar destinado al procesado de este tipo de recurso. La cronología para este momento nos la proporciona el resultado de la datación por radiocarbono de una muestra de carbón recogida en el relleno de un hoyo de poste, con una fecha estimada en un punto comprendido en la horquilla temporal 410 – 546 cal AD.

FASE IV – NIVEL DE FRECUENTACIÓN: Corresponde con un único depósito (UE2) que cubre la fase precedente, por lo que la acumulación antrópica de la fase previa se detuvo a partir de la formación de este nuevo paquete sedimentario.

Su morfología no revela con nitidez ningún suelo o posible nivel de uso y se trata de un tramo de la secuencia con exiguos restos culturales, por lo que entendemos, que la frecuentación del abrigo en este momento fue ocasional. Futuras ampliaciones de la excavación arrojarían luz a este respecto.

La cronología para el final de esta fase nos la proporciona el resultado de la datación por radiocarbono de una muestra de carbón recogida en el tramo superior de este estrato, con fecha estimada en un punto comprendido en la horquilla temporal 766 – 898 cal AD.

FASE V – NIVELES DE EXPOLIO Y RELLENO: Se trata del momento más reciente documentado en la excavación. Comprende una enorme zanja de expolio (UE18) de cronología contemporánea que provocó el vaciado de buena parte de la estratigrafía en la zona adyacente a la pared del abrigo.

Gracias al desplazamiento de los sedimentos y materiales arqueológicos sustraídos de su contexto original, se ha acumulado un potente depósito (UE1) que colmata el interior del abrigo y rellena dicha zanja.

El material arqueológico que hemos recuperado comprende restos abundantes de malacofauna, herramientas líticas y en concha trabajada, así como fragmentos de cerámicas, de donde podemos destacar la presencia de un tipo inédito de tosca factura, que en algunos casos imita claramente formas típicas del estilo “saladoide cuevas”. Sin embargo la mayor parte de las cerámicas constituyen un estilo que consideramos arcaico y que hemos denominado como ciguoide en la vecina excavación arqueológica de El Francés.

Además de esta secuencia estratigráfica, documentamos el depósito UE14, compuesto por conglomerados, que aparecen encajados en dos oquedades de la pared sur del abrigo. Esta unidad estratigráfica está depositada directamente sobre el suelo calizo y cortada por la zanja de expolio UE18, por lo que no podemos establecer una relación estratigráfica directa entre estas y el resto de la estratigrafía, si bien hemos recogido muestras de malacofauna que nos han permitido obtener dataciones. El análisis de la muestra de la UE14, nos ha proporcionado una fecha en un punto comprendido en la horquilla temporal 726 – 944 cal AD, que se solapa con la datación ofrecida por la UE2 (766 – 898 cal AD), lo que manifiesta que el depósito se formó en la Fase III.

Detalle del corte al final de los trabajos de excavación

 Conclusiones preliminares y caracterización del yacimiento

Una vez expuestas las cuestiones relativas a los trabajos arqueológicos de la campaña realizada en el Abrigo-1 de El Frontón, podemos efectuar un primer acercamiento al yacimiento, así como aportar algún dato en relación con el discurso histórico correspondiente al espacio geográfico y cultural del territorio del Cabo Samaná.

En cuanto al registro arqueológico obtenido, la etapa más antigua documentada sería la Fase II, un nivel del que casi no han quedado restos y que se encuentra reducido a una pequeña zona de materiales compactados y soldados a la roca donde aparecen algunas herramientas de concha y piedra. Sin embargo, su datación entre el siglo I a.C y el II d.C., indica la presencia humana en el abrigo en una fase muy temprana. En esta fase no se documenta cerámica y la utilería es básicamente de concha.

Herramientas arcaicas recuperadas en la UE 4

Más tarde localizamos la Fase III del sitio arqueológico, que estaría representada por varias estructuras modestas, realizadas con pequeños bloques de piedra y elementos reaprovechados como guayos de coral o majadores, colocados en hoyos a modo de cuña para ajustar postes de madera.

Dichas estructuras, delimitaban el perímetro de una construcción simple levantada en el interior del abrigo, que servía para separar un ambiente, en cuyo suelo encontramos gran cantidad de restos óseos de pescado, residuos que encontramos acumulados de forma masiva desde el suelo hasta cubrir parcialmente los calzos de dichos postes.

La ausencia significativa de hogares, así como de materiales cerámicos, al menos en la zona que hemos excavado, nos hace suponer que probablemente estemos ante un hábitat provisional de pescadores, que

Herramientas arcaicas recuperadas de la UE 3

usaron el abrigo como refugio, donde limpiaban y preparaban recursos procedentes del arrecife situado frente a la playa.

Este asentamiento coincide cronológicamente con la fase inicial de otros yacimientos estudiados en la zona como El Francés, donde encontramos contextos que ponen de manifiesto la existencia de un hábitat estable para este periodo, donde hallamos gran cantidad de cerámicas que incluye ejemplos del estilo “saladoide temprano”, sin embargo, en el abrigo de El Frontón, no encontramos cerámica en esta Fase, en contraposición a la gran abundancia de vasijas y herramientas líticas muy elaboradas, lo que nos indica que son grupos muy diferentes, los de El Francés saladoides venidos de otra isla y los de El Frontón Arcaicos autóctonos de Samaná.

Resulta interesante que a pesar de que estos dos sitios arqueológicos estuvieron habitados durante la misma época, a partir del siglo I a.C. el Frontón y a partir del siglo IV d.C. El Francés, estando apenas a 12 millas náuticas uno del otro y en la misma costa, no hay evidencias de contacto de los habitantes de los dos sitios en sus fases tempranas.
Solamente a partir del siglo IX, durante la fase en que en El Francés aparecen los saladoides cuevas y los ciguoides, es que encontramos evidencia de contacto e incluso de convivencia entre los habitantes de estos dos sitios arqueológicos.

Herramientas arcaicas de concha de la UE 2

En esta fase, los útiles que encontramos son fundamentalmente cantos rodados de piedra del lugar muy poco modificados utilizados como metates, percutores y majadores, probablemente en su mayor parte utilizados para romper la conchas de bulgaos (Citarium picca) que abundan como restos de alimentación. También se localizan herramientas de conchas del mismo tipo que en la fase anterior. Continuamos sin encontrar restos de cerámica.

El abrigo perdió utilidad para sus moradores, ya que el proceso de acumulación antrópica de desechos de la Fase III se detuvo con la formación de un potente estrato que supone la Fase IV, en el que no hemos reconocido en la estratigrafía ninguna discontinuidad que podamos interpretar como un nivel de ocupación.

Metate y mano de moler arcaicos, UE 2
Herramientas arcaicas de piedra, UE 2

 

 

 

 

Guayo y limas de coral arcaicas, UE 2.

Este nuevo depósito tuvo una génesis dominada por procesos naturales de sedimentación, donde se depositaban bloques desprendidos de la pared del abrigo y, esporádicamente, se producía algún aporte antrópico, como los escasos restos de malacofauna que hemos encontrado. Este nivel que podemos llamar de frecuentación ocasional, también coincide cronológicamente con la tercera fase de ocupación detectada en El Francés, donde tras un lapso de tiempo, comenzó un periodo donde encontramos cerámicas importadas de estilo saladoide y material cerámico ciguoide de fabricación local. Si bien no hemos encontrado este tipo de material en la estratigrafía del abrigo, sí hemos hallado notables ejemplos del mismo descontextualizados en el relleno de una zanja de expolio reciente.

Cerámica ciguoide del nivel superficial revuelto, UE 1

Los niveles revueltos del abrigo de El Frontón, pese a no habernos permitido establecer una estratigrafía para determinar la procedencia exacta de los materiales hallados, nos ofrecen una visión de conjunto del tipo de poblamiento arcaico que se presenta en el sitio arqueológico. El uso de los cantos rodados que abundan en la zona como percutores, majadores, manos de moler y morteros, es una constante durante toda la secuencia del poblamiento. Hay una clara ausencia de materiales de piedra que sin embargo son frecuentes a pocos kilómetros del abrigo, lo cual indica un aprovechamiento extremadamente local de los recursos para fabricar herramientas.

Cerámica ciguoide de tradición cuevas, UE 1
Cerámica saladoide UE 1
Percutores y majadores arcaicos hallados en la UE 1

Las herramientas de concha también mantienen la misma tipología con escasas variantes desde los niveles más antiguos hasta los más modernos y en los niveles revueltos solo se encuentra lo mismo que en los que hemos trabajado intactos. Con el coral se da la misma situación, solamente hemos localizado guayos de pequeño y mediano tamaño y muchas limas.

En cuanto a la alimentación de los individuos que habitaron el abrigo, tampoco vemos una gran diferencia entre las etapas más antiguas y más modernas. Básicamente su dieta de proteínas se centraba en el marisco y el pescado, habiendo muy poca incidencia de animales terrestres. Los peces que consumían en su gran mayoría procedían del arrecife y no tenemos evidencia de que se pescaran peces de gran tamaño y de ambientes pelágicos. En la fase donde aparece la cerámica también tenemos incidencia de burenes, pero no en grandes cantidades. Es evidente que en este caso estamos ante una comunidad de mariscadores y pescadores de arrecife.

Instrumentos de concha hallados en la UE 1

 

La excavación del corte no ha proporcionado evidencias de fases prehispánicas posteriores a las que hemos descrito, lo cual puede deberse a que sus niveles superficiales se han perdido. Buena parte del abrigo ha sufrido alteraciones recientes y no sabemos si con anterioridad se realizaron también remociones de los estratos superiores, aunque es poco probable, dada la lejanía de los lugares habitados y siendo la playa del Frontón un lugar poco frecuentado aun en la actualidad.

A modo de conclusión final, del análisis de la estratigrafía, dataciones por radiocarbono, así como del material arqueológico recuperado, proponemos la siguiente sinopsis:

Resumen de Unidades Estratigráficas

 

Arqueólogos trabajando en el abrigo de El Frontón

 

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Cómo citar este artículo
Adolfo José López Belando, Cristóbal Burkhalter Thiébaut, & Daniel Shelley (2021). Tras las huellas de los grupos arcaicos en el abrigo de El Frontón, Las Galeras.. SOCIALES (nº10, 38 pags). https://www.academiadecienciasrd.org/tras-las-huellas-de-los-grupos-arcaicos-en-el-abrigo-de-el-fronton-las-galeras/
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