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Portada Arqueología

Informe de la excavación arqueológica realizada en el sitio de Orchid Bay

Arqueologia por Arqueologia
5 de septiembre de 2026
en Arqueología
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Informe de la excavación arqueológica realizada en el sitio de Orchid Bay
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Adolfo José López Belando
Director de Investigaciones de Guahayona Institute en República Dominicana. Academia de Ciencias de la República Dominicana. Investigador Asociado al Museo del Hombre Dominicano
Publicación original: SOCIALES, n.º 14, (2024)

Resumen

El sitio arqueológico de Orchid Bay, situado en Cabrera, provincia María Trinidad Sánchez, en la costa norte de La Española, ha sido excavado dentro de un proyecto de la Academia de Ciencias de la República Dominicana con el apoyo de Guahayona Institute y de la Fundación García Arévalo. Se trata de un sitio prehispánico fechado hacia el siglo VII d.C. donde se constata la presencia de los grupos Cuevas provenientes de Puerto Rico. Posteriormente, en el mismo enclave, hacia finales del siglo VIII d.C. se asienta un grupo ostionoide que permanece en lugar al menos hasta el siglo X, donde no se aprecia contacto alguno con el grupo Cuevas que les precedió en el lugar.

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Introducción

El sitio arqueológico de Orchid Bay se encuentra situado frente a la playa del lugar denominado Caletón Chico, en la población de Cabrera, provincia María Trinidad Sánchez. El lugar se encuentra dentro de urbanización denominada Orchid Bay, denominación que hemos elegido para referirnos al sitio arqueológico.

La presencia de material arqueológico en el lugar fue reportada por el Sr. René Oróstica, vecino de Cabrera, quien en 2022 se puso en contacto con el Museo del Hombre Dominicano para poner a disposición de la institución los materiales arqueológicos que durante años fue recogiendo en el Caletón Chico. El director del Museo del Hombre comisionó a quien suscribe, arqueólogo MSc. Adolfo José López Belando para hacerse cargo de recoger los materiales del Sr. Oróstica y depositarlos en el museo.

Situación del sitio arqueológico de Orchid Bay

Cuando visitamos Cabrera a principios del año 2022 y revisamos los materiales arqueológicos del Sr. Oróstica, pudimos comprobar la existencia de cerámicas de tipo ostionoide de tradición Cuevas y de algunos fragmentos de cerámica saladoide tardía y Cuevas. Dado el interés del hallazgo, nos desplazamos al lugar donde se habían recogido las cerámicas en Caletón Chico, dentro de la urbanización Orchid Bay. El sitio arqueológico se encuentra justamente sobre un pequeño desnivel de tierra que forma un escalón natural sobre la playa y está sumamente alterado por la acción de las olas del mar; de hecho, el sitio arqueológico ha desaparecido casi por completo y el poco terreno que aún se conserva aún intacto, está siendo erosionado constantemente y sin duda acabará destruido en pocos años.

Los materiales que se recogieron en el lugar, provienen del estrato arqueológico que queda a la vista en el desnivel de tierra que está violentamente cortado por la acción de las olas del mar, el viento y la lluvia. Comprobamos que no había evidencia de excavaciones furtivas y que todo el material que se recogió procedía de los arrastres naturales que afectaban el estrato arqueológico.

Vista general del Caletón Chico en Orchid Bay

Dado el interés del sitio arqueológico, en vista de la presencia de cerámicas saladoides tardías y Cuevas, y del riesgo evidente de desaparición que presentaba, nos plantemos realizar una excavación de salvamento, para obtener datos confiables del establecimiento prehispánico que existió en el lugar. De esta manera, puestos en contacto con el profesor Daniel Shelley, presidente de Guahayona Institute, le expusimos el interés del sitio arqueológico y decidimos que la citada institución científica, realizaría los trabajos arqueológicos necesarios para salvar la información que aun podía ofrecer el yacimiento; la iniciativa contó también con el apoyo del arqueólogo Manuel García Arévalo. Para afrontar los trabajos, se solicitaron los permisos correspondientes al Museo del Hombre Dominicano y a la Dirección Nacional de Museos, siendo concedidos bajo los términos habituales en este tipo de intervenciones. Dado que el sitio arqueológico se encuentra dentro de la zona marítima, también se obtuvieron los permisos correspondientes del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales y de la Armada Dominicana.

Vista de la zona erosionada del sitio arqueológico

Los trabajos de excavación arqueológica comenzaron el 17 de julio de 2023. Contamos con el apoyo incondicional del Sr. Miguel Castellote, presidente de la comunidad de vecinos de Orchid Bay y propietario del terreno frente al que se encuentra el lugar de excavación, quien nos proporcionó desinteresadamente un almacén para los equipos, cuartos de baño, seguridad, tomas de agua y electricidad.

Metodología de excavación

La metodología utilizada en el proceso de excavación arqueológica viene marcada en los principios básicos establecidos por E. C. Harris1 y el marco práctico definido por A. Carandini2. En este sentido, hemos excavado por niveles naturales, diferenciando los elementos encontrados durante la excavación, siendo estos registrados individualmente como Unidad Estratigráfica (UE) e incluidos en categorías definidas como depósitos o interfaces (cortes verticales).

1 HARRIS, E.C.: Principios de Estratigrafía Arqueológica, Ed. Crítica, Barcelona, 1991.
2 CARANDINI, A.: Historias en la Tierra, Manual de Excavación Arqueológica, E. Crítica, Barcelona, 1997.
Proceso de excavación arqueológica en Orchid Bay

Desde esta perspectiva teórica se considera que la formación de estos elementos responde tanto a procesos naturales de erosión y sedimentación, como a las alteraciones del medio físico efectuadas por la ocupación humana. Teniendo en cuenta las relaciones físicas existentes entre dichas UU.EE, hemos podido reconstruir de forma ordenada una secuencia cronoestratigráfica, base de nuestra posterior interpretación. A fin de documentar la excavación, hemos fotografiado el proceso, así como los elementos más significativos. En este sentido, también hemos elaborado dibujos tanto de las plantas de las fases documentadas, como de la sección de la estratigrafía.

En cuanto a la técnica empleada, el proceso de excavación de los niveles arqueológicos se ha realizado con piqueta y paletín, cribándose todo el sedimento.Queremos destacar, que también hemos recogido varias muestras para pruebas de datación por radiocarbono, así como materiales de diversa índole para realizar pruebas de almidones. Por último, destacar que todo el material arqueológico recuperado ha sido catalogado e inventariado minuciosamente bajo la supervisión de MSc. Adolfo José López Belando, director de la excavación.

Descripción de los trabajos arqueológicos

Las excavaciones arqueológicas se ejecutaron entre el 17 de julio y el 25 de agosto de 2023, debiendo realizar dos paros en los trabajos debido el primero a la adecuación de permisos a las nuevas normativas del Ministerio de Medio Ambiente y el segundo al paso de la tormenta tropical Franklin. Sin embargo, a pesar de las trabas puestas por las autoridades municipales de Cabrera, las complejidades burocráticas y las inclemencias meteorológicas, se solucionaron todos los inconvenientes surgidos y el trabajo pudo ser terminado con éxito.

El primer trabajo que afrontamos fue la limpieza de un estrato de escombros modernos que había sido depositado muchos años antes sobre el área que se debía excavar. También mantuvimos abierta en todo momento la senda de paso que se dirige a la playa de El Caletón. Una vez retirado el escombro y nivelado el terreno, se marcó una cuadrícula de 3 m de ancho por 5 m de largo y se comenzó a profundizar en el terreno. El corte arqueológico se denominó “Corte 1”.

Corte 1, UE 1

Se trata de una capa de tierra mezclada con arcilla y piedras, algunas de gran tamaño que contiene restos arqueológicos dispersos, evidentemente sacados de su contexto estratigráfico por remociones del terreno de diversa potencia y antigüedad. Por este motívo lo hemos considerado como un nivel superficial revuelto que solamente nos ofrece datos en relación con los posibles restos arqueológicos que previsiblemente se encontrarán “in situ” en niveles más profundos. El espesor de esta capa es variable, pero se puede encuadrar entre los 50 y los 60 cm de profundidad.

Corte 1, UE 1

Colecta UE 1

• Cerámica • Herramientas de concha
Galbos: 748

Buren: 20

Cerámica selecta: 79

• Lítica

Majador: 4

Fragmentos de hacha: 3

Hacha reutilizada: 1

• Coral

Guayo: 3

Lima: 3

Majador: 6

Indeterminado: 2

Punta: 3

Perforador: 4

Martillo: 1

Raspador: 2

Indeterminado: 1

• Fauna

Vértebras de pescado: 3

• Malacofauna

Caracolus Excellens: 63

Cittarium pica: 7

Strombus sp.: 17

Corte 1, UE 1. Cerámica
Corte 1, UE 1. Utensilios de piedra, coral y concha

 

Planta nº 1. Corte 1, UE 1

Corte 1, UE 2

Corresponde a un depósito muy uniforme, formado por abundante cantidad de restos de alimentación, fragmentos de cerámica y herramientas en su mayor parte deterioradas. Resalta la enorme cantidad de caracoles terrestres de la especie Caracolus excellens que se localizan en este estrato. También abundan las conchas marinas, especialmente la especie Cittarium pica. Los restos de cerámica aparecen muy fragmentados y presentan una uniformidad casi absoluta, tratándose de cerámicas típicas de la fase ostionoide de tradición Cuevas. Abundan las puntas de Strombus y los majadores de piedra, al igual que hachas petaloides de piedra rotas o fragmentadas y en diferentes estadios de su fabricación. El tipo de tierra que cubre todo este conjunto de materiales es muy arenoso, con algún componente menor de arcillas. Entre todos los materiales se localizan conjuntos de rocas de gran tamaño que probablemente rodaron por el plano del terreno, originariamente inclinado, por el que seguramente tiraron los materiales culturales que hemos encontrado. Resulta muy evidente que estamos ante un residuario de gran potencia, generado por el asentamiento prehispánico situado en el lugar. La excavación del mismo se realizó bajando capa tras capa, procurando mantener secciones en que el apoyo de los principales elementos, especialmente la piedras y los grupos de fragmentos de cerámica, se situasen en el mismo plano.

Area superior del residuario, Corte 1, UE 2, bajada 1
Colecta UE 2
Cerámica Galbos 5,768 Lítica Majador 23
Buren 98 Fragmento de majador 8
Cerámica selecta 546 Percutor 17
Malacofauna Caracoulex excellens 5,993 Hacha petaloide 12
Cittarium pica 151 Fragmento de hacha petaloide 20
Strombus sp. 131 Hacha petaloide modificada 12
Turbo fluctuosa 24 Buril 3
Fissurella 403 Cuchillo 4
Charonia variegata 5 Punzón 2
Cittreacassis testiculus 8 Afilador 12
Purpura patula 16 Lasca 5
Cassis tuberosa 3 Bruñidor 3
Leucozonia 8 Piedra pómez 1
Charonia variegata 1 Indeterminado 7
Chlamis 1 Coral Guayo 16
Chione 2 Lima 10
Conus sp. 3 Majador 26
Herramientas de concha Perforador 24 Indeterminado 1
Punta 47 Fauna Pescado 27
Gubia 5 Tortuga 29
Punta de gubia 7 Cangrejo 10
Martillo 3 Indeterminado 5
Raspador 5
Punzón 1
Cuchara burgao 13
Gubia burgao 3
Fotuto burgao 1
Cemi murciélago 1
Cemi dos ojos 1
Indeterminado 5

Corte 1, UE 2. Cemí murciélago

Corte 1, UE 2. Cazuelas naviculares con decoración modelada.
Corte 1, UE 2. Apéndices modelados.
Corte 1, UE 2. Detalle de los materiales “in situ” en el residuario

 

Corte 1, UE 2. Decoraciones modeladas.
Corte 1, UE 2. Detalle de los materiales “in situ” en el residuario
Corte 1, UE 2. Asas acintadas elevadas y asas acintadas sencillas.
Corte 1, UE 2. Bordes curvados.

 

 

Corte 1, UE 2. Bordes carenados y bases planas.
Corte 1, UE 2. Buren.
Corte 1, UE 2. Detalle de los materiales “in situ” en el residuario.
Corte 1, UE 2. Majadores (1 – 7) y percutores (8 – 13).
Corte 1, UE 2. Hachas petaloides (1 – 3), hachas en proceso de fabricación (4 – 7) y hachas reutilizadas (8 – 12).

Corte 1, UE 2. Cinceles (1 – 3), piedra pómez (4) y cuchillos (5 – 6) y raedera de piedra (7).

Corte 1, UE 2. Detalle de los materiales “in situ” en el residuario
Corte 1, UE 2. Herramientas de coral: guayos (1 – 5) y limas (6 -9).
Corte 1, UE 2. Herramientas de concha: perforadores (1 – 5), puntas con arranque circular (6 – 11), puntas con arranque truncado (12 – 19) martillos (20 – 21) y raspadores (22 – 23).
Corte 1, UE 2. Herramientas de concha: Punzón (1), gubias (2 – 4), cemí de dos ojos (5), cuenta (6), burgao perforado (7), cucharas de concha de burgao (8 – 11), gubias de concha de burgao (12 – 13).
Planta nº 2. Corte 1, UE 1 y UE 2
Corte 1, UE 2, bajada 2
Corte 1, UE 2, bajada 3
Planta nº 3. Corte 1, UE 1 y UE 2
Planta nº 4. Corte 1, UE 1 y UE 2
Corte 1, UE 2, bajada 4
Corte 1, UE 2, bajada 4, cerámica ostionoide de tradición Cuevas “in situ”
Planta nº 5. Corte 1, UE 1 y UE 2

Corte 1, UE 3

Corrersponde a un depósito estéril conformado fundamentalemnte por tierra arenosa de un color más claro que la que se encuentra en el residuario bajo el que se sitúa. Se trata de una interfase de un grosor de entre 20 y 30 cm La arena está mezclada con material arcilloso en una pequeña medida, al igual que contiene tierra húmica muy degradada procedente del residuario. Sobre este estrato descansan algunas rocas, destacando una gran piedra localizada hacia el centro del corte arqueológico. Esta circunstancia nos hace pensar que al igual que sucede en las capas superiores, el plano sobre el que se encuentran los depósitos pudo tener cierta inclinación en el tiempo en que generaron o que sobre ellos había algún tipo de elevación desde la que se tiraron piedras y desperdicios.

La interfase que hemos localizado separa claramente el momento del depósito del residuario con un momento anterior. Para observar el comportamiento del establecimiento, decidimos hacer dos catas, una de 1 x 1.4 m y otra de 2 x 1.5 m en las que profundizamos hasta 80 cm de profundidad bajo el plano. La primera no dio materiales arqueológicos, pero en la segunda volvimos a encontrar materiales culturales procedentes de un asentamiento mucho más antiguo, dado el grosor de la capa estéril que hemos excavado.

Corte 1, UE 3, interfase
Planta nº 6. Corte 1, UE 3

Corte 1, UE 4

Este estrato arqueológico presenta una tierra muy arenosa mezclada con algo de tierra húmica. Hemos recuperado bastante material cultural dentro de la capa excavada, especialmente en el fondo de la misma, donde hemos constatado la existencia de un piso de uso muy antiguo en el que se depositaron fragmentos de cerámica, conchas marinas y algunas herramientas.

Las características de los materiales son completamente diferentes de los que aparecen en el residuario que se encuentra sobre este estrato después de la interfase. La capa estéril nos indica de que se trata de dos asentamientos diferentes que se realizan en el mismo lugar, pero no hemos observado que se solapen en ningún momento ni que exista una mezcla de materiales, a pesar de que excepto en el caso de la cerámica, los restos materiales son bastante similares. Dado el grosor de la capa arqueológica, aunque la mayor parte del material cultural se localiza en el fondo de la misma, considermaos que la ocupación pudo ser bastante larga y que superficies de uso probablemente se convitieron posteriormente en áreas de frecuentación menos utilizadas.

Planta nº 6. Corte 1, UE 4.

La cantidad de conchas marinas y terrestres que se ha localizado es mucho menor que la que aparece en el residuario. Por el tipo de cerámicas que se localizan es muy evidente de que se trata de una ocupación de tradicón saladoide tardía con cerámica Cuevas.

Colecta UE 4

• Cerámica

Galbos: 100

Buren: 6

Cerámica selecta: 47

Indeterminado: 2

• Malacofauna

Caracolus excellens: 35

Cittarium pica: 14

Strombus sp.: 6

Purpura patula: 1

Codaquia: 1

• Lítica

Majador: 8

Hacha plano convexa: 1

Hacha triangular: 2

Hacha cilíndrica: 1

Disco: 2

Limonita: 2

Indeterminado: 3

• Coral

Lima: 3

Indeterminado: 1

• Herramientas de concha

Punta: 3

Indeterminado: 1

Corte 1, UE 4. Bordes decorados con una banda roja en el labio.
Corte 1, UE 4. Bordes curvados.
Corte 1, UE 4. Bordes carenados.
Corte 1, UE 4. Bases planas.
Corte 1, UE 4. Asas acintadas.
Corte 1, UE 4. Puntas de concha.
Corte 1, UE 4. Industria lítica: Majadores (1 – 5), hachas (6 – 8), buriles (9 – 11), discos (12 – 13), hacha reutilizada (14), percutor (15).
Corte 1, UE 4. Limonita.
Corte 1, UE 4. Malacofauna: Strombus (1), Codakia (2) Purpura patula (3), Caracolus excellens (4), Cittarium pica (5).

 

Planta nº 6. Corte 1, UE 4
Corte 1, Perfil Este

Interpretación de la estratigrafía

Procedemos a desarrollar una interpretación razonada de los resultados obtenidos en el proceso de excavación, estableciendo una secuencia cronoestratigráfica provisional dividida en fases que enumeramos desde la más antigua a la más reciente.

FASE I: La Unidad Estratigráfica 5 es un nivel de formación natural, compuesto por materiales generados por los depósitos de tierra y humus procedente de la descomposición de la vegetación, mezclados con arenas de procedencia marina. Este depósito primario que se encuentra en toda la zona costera, se dio en un momento previo al asentamiento que puso fin a este proceso natural de sedimentación.

FASE II: Sobre la superficie del nivel estéril comenzamos a encontrar materiales culturales en la denominada UE4. Supone la ocupación más antigua que hemos documentado. Esta se inicia sobre el nivel natural UE 5 y comienza con la formación de un nivel de uso generado gracias al aporte de materiales de origen antrópico sobre la superficie (UE 4). En esta fase hemos encontrado fundamentalmente cerámicas, algunos restos de alimentación derivados del consumo de caracoles terrestres y marinos, herramientas de piedra, fundamentalmente majadores y hachas y muy pocas herramientas de concha. La FASE II corresponde al denominado NIVEL 2 que marca la ocupación saladoide tardía del sitio arqueológico caracterizada por la presencia de la cerámica Cuevas.

La Fase II supone el primer momento de ocupación evidente del sitio; el piso de uso que localizamos es prueba palpable de esta situación. Las fechas obtenidas son consistentes con las que tenemos de otros sitios con presencia de la cerámica Cuevas, como El Francés, en Samaná o Corrales en San Pedro de Macorís. Las dataciones con que contamos son las siguientes:

Datación por Carbono-14

1297 – 1242 BP (51.6% de probabilidad) y 1226 – 1176 BP (43.8% de probabilidad), Sigma 2 / AMS 1320 +/- 30 BP (Beta Analytic nº 675791 sobre muestra de carbón).

1294 – 1176 BP (95.4% de probabilidad), Sigma 2 / AMS 1310 +/- 30 BP (Beta Analytic nº 675792 sobre muestra de carbón).

FASE III: Corresponde a un hiatus y está formado por un depósito de tierra con un fuerte componente de arena de origen marino (UE 3) que cubre la fase de ocupación precedente y marca un momento de abandono. Se trata de un tramo de la secuencia estratigráfica que pudo generarse con aportes sedimentarios de origen natural. La datación con la que contamos es la siguiente:

Datación por Carbono-14

1305 – 1244 BP (63.6% de probabilidad) y 1214 – 1176 BP (31.8% de probabilidad), Sigma 2 / AMS 1340 +/- 30 BP (Beta Analytic nº 675790 sobre muestra de carbón).

FASE IV: Comienza con la formación de un plano sobre el estrato estéril de la fase de abandono. Sobre esta superficie se genera un nuevo depósito que podemos interpretar como un residuario (UE 2) que denominamos Nivel 1. Esta ocupación se caracteriza por la formación de un contexto claramente asociado al procesado de desecho de materiales deteriorados y rotos, tanto cerámicas como herramientas de piedra, coral y concha, así como residuos de recursos procedentes del litoral, especialmente conchas marinas y conchas de caracoles terrestres. Se trata de un gran basurero generado por la presencia de un grupo de población local, caracterizada por fabricar cerámica de tipo ostionoide de tradición Cuevas. Las daciones con que contamos son las siguientes:

Datación por Carbono – 14

1127 – 960 BP (88.4% de probabilidad) y 1176 – 1161 BP (7% de probabilidad), Sigma 2 / AMS 1150 +/- 30 BP (Beta Analytic nº 675787 sobre muestra de carbón).

1180 – 10582 BP (85.9% de probabilidad) y 1248 – 1210 BP (9.5% de probabilidad), Sigma 2 / AMS 1210 +/- 30 BP (Beta Analytic nº 675788 sobre muestra de carbón).

1127 – 960 BP (88.4% de probabilidad) y 1176 – 1161 BP (7% de probabilidad), Sigma 2 / AMS 1150 +/- 30 BP (Beta Analytic nº 675789 sobre muestra de carbón).

FASE V: Corresponde a una Unidad Estratigráfica de cronología reciente, donde podemos encontrar restos de rellenos procedentes de obras de construcción modernas, mezclado con material arqueológico revuelto procedente de los estratos arqueológicos que se encuentran bajo el suelo. Este nivel ha sido considerado como superficial revuelto.

 

Conclusiones

La información aportada por la excavación realizada en el Caletón Chico de Cabrera, situado dentro de la urbanización Orchid Bay, nos permite realizar un esbozo de la secuencia cultural del establecimiento prehispánico que se localiza en el lugar. Dicha secuencia se inicia a partir de la Fase I, que supone un estrato de tierra y arena con algo de arcilla, de origen natural.

Así, el primer asentamiento indígena sería la Fase II, donde un nivel de uso evidencia que estamos en una zona de paso o de habitación donde se estableció una población migrante, probablemente proveniente de la vecina isla de Puerto Rico. Sus restos los encontramos principalmente en un plano de deposición que debió ser el suelo de uso que utilizaron aquellos primeros colonizadores de esta zona de la costa de La Española. Se caracteriza por ser claramente una ocupación saladoide tardía con cerámica de tipo Cuevas.

La cronología de este primer establecimiento que se funda hacia el siglo VII d.C., coincide claramente con las fechas obtenidas para la aparición de la cerámica de tipo Cuevas en el sitio de El Francés (López y Shelley, 220, p. 15), situado en la bahía de Samaná y también con el sitio Corrales, localizado en la costa sur de la República Dominicana, cuyo inicio se fecha a mediados del siglo VII d.C. (Ortega, 2023, p. 225).

Resulta muy interesante comprobar que en esta primera ocupación indígena solamente encontramos cerámicas Cuevas de tradición saladoide, sin que exista mezcla alguna con tipos cerámicos coetáneos, como el punta o el ostionoide de tradición Cuevas que aparece en la fase posterior en el mismo sitio arqueológico.

Las herramientas que hemos localizado corresponden a dos tipos de materiales: piedra y concha. Los utensilios de piedra tienen un carácter muy particular, pues su tipología es distinta de la saladoide, pero tampoco se ajusta a patrones típicos de los útiles Cuevas que se encontraron en los sitios arqueológicos donde esta cerámica coexiste con otros tipos de origen local. El conjunto de herramienta es diferente, eso sí, de las formas que se dan en el estrato superior identificado como ostionoide de tradición Cuevas. Las herramientas de concha son muy escasas y se limitan a puntas de Strombus. Los útiles de coral no han aparecido, pero probablemente sí existieron en el sitio arqueológico.

En cuanto a la alimentación de los Cuevas, es poca la información que nos ofrece el sitio, pues solamente se han localizado conchas de moluscos marinos y terrestres de las mismas especies que se dan en la fase ostionoide más reciente.

El abandono de este contexto queda patente por el inicio de un proceso de sedimentación natural que provoca la formación de un depósito de arcillas estériles que cubre completamente la zona durante la Fase III.

Este momento termina hacia finales del siglo VIII d.C. con la formación de un depósito sobre el nivel anterior que marca el inicio de la Fase IV. Sobre la interfaz horizontal precedente, encontramos un depósito heterogéneo donde localizamos gran cantidad de desechos que constituyen un residuario que ocupa una gran superficie. El tipo de cerámica Cuevas desaparece por completo, lo que sugiere que, en principio, la población de la Fase II no tuvo contacto directo con los pobladores ostionoides, aunque su cerámica con engobe rojo, de una calidad notable, conserva formas y decoraciones claramente inspiradas en algunos tipos Cuevas.

Las fechas obtenidas son bastante claras, pues nos indican que los ostionoides se asientan sobre el sitio que anteriormente ocuparon los Cuevas algún tiempo después que estos, alrededor de cien años después, hacia el sigo IX d.C. El depósito de desechos que dejaron en el lugar tiene una gran potencia y es completamente uniforme en los tipos de restos materiales que desecharon durante todo el desarrollo del mismo. Fundamentalmente encontramos cerámicas fracturadas muy fragmentadas debido al peso de la tierra que se acumuló sobre ellas y a la calidad de la pasta cerámica, cuya resistencia es sensiblemente inferior a la de la cerámica Cuevas.

Las herramientas de piedra, coral y concha son las habituales en todos los sitios arqueológicos de los grupos culturales que denominamos genéricamente Taínos. Fabricados en piedra tenemos hachas petaloides, majadores, buriles y percutores; fabricados en concha contamos con perforadores, puntas, martillos y raspadores; hechos en coral tenemos los habituales Guayaos de diferentes tipos y las limas.

En relación con la alimentación de este grupo ostionoide, sorprende la ausencia casi total de mamíferos terrestres como las hutías, tan frecuentes en otros yacimientos, como por ejemplo el de Playa Grande (López, 2019, p. 235), situado a apenas 12 kilómetros de Orchid Bay y en El Francés, en la bahía de Samaná (Narganes, 2022, p. 87). También se localizan pocos restos de pescado, aunque la recolección de caracoles marinos es muy representativa. Sin embargo, la mayor cantidad de restos de conchas desechadas en el residuario son de caracoles terrestres, especialmente de la especie Caracolus excellens.

El residuario excavado deja de ser utilizado en el siglo X d.C., lo cual no implica la desaparición del poblado en esta fecha, pues es muy evidente que el área habitada era mucho mayor que la que se refiere a la zona excavada, aunque actualmente prácticamente toda la superficie terrestre que ocupó el poblado ha sido ocupada por el mar. De hecho, lo que queda es un pequeño remanente de terreno que desaparecerá en poco tiempo, pues la costa norte de la isla sufre un proceso de hundimiento muy acusado. Esta situación la hemos podido observar en sitios arqueológicos que hemos excavado, como Playa Grande y El Francés, donde los estratos arqueológicos que se encuentran más cercanos a la costa se ven abruptamente cortados por la acción de las olas.

La excavación del Corte 1 no ha proporcionado evidencias de fases prehispánicas posteriores, lo cual consideramos que se debe al abandono de este espacio específicamente. Consideramos, dada la gran cantidad de material de relleno moderno que se encontraba sobre el lugar y la pendiente rocosa que lo flanquea, que el sitio arqueológico fue respetado por las construcciones que se realizaron en su entorno. En sus alrededores se han realizado prospecciones arqueológicas que han dado resultados negativos en todos los casos, por lo que consideramos que la zona donde se ha realizado la excavación arqueológica es el único remanente que queda del antiguo establecimiento prehispánico.

Discusión

La excavación del sitio arqueológico de Orchid Bay nos ofrece una información sumamente valiosa en orden a entender las migraciones de pueblos agricultores avanzados que colonizaron La Española en tiempos prehispánicos. La aparición de un estrato de la cultura Cuevas, tradicionalmente considerada como una evolución de los grupos saladoides3 (Rouse, 1952, p. 24), está bien patente. Esta situación amplía considerablemente el horizonte cultural Cuevas en la isla, pues conecta perfectamente la gran cantidad de sitios que ocuparon estos coloniza- dores en la costa sur, este y norte de la actual República Dominicana. Orchid Bay se une a establecimientos indígenas como Corrales (Ortega, 2023, p. 225), (Veloz et al., 1981, p.376) y La Caleta en la costa sur (Ortega, 2023, p. 71), El Francés en la costa este (López y Shelley, 220, p. 1) y La Entrada (Casale, 2022, p.152) y Estero Hondo (Voss, 2013, p. 146) en la costa norte.

La cerámica Cuevas recuperada en Orchid Bay, sigue exactamente el mismo patrón estilístico y funcional que la que se ha localizado en el sitio arqueológico de El Francés en Samaná; sin embargo, mientras que en El Francés la encontramos mezclada con grandes cantidades de cerámica de tipo punta, en Orchid Bay solamente localizamos el tipo Cuevas, lo que nos indica que el grupo no se mezcló con los pobladores locales en el mismo enclave, situación muy diferente a la que vemos en sitio arqueológico de Samaná.

3 Actualmente algunos investigadores consideramos la posibilidad de que los Cuevas sean un grupo cultural muy diferente del saladoide: En el sitio arqueológico dominicano de El Francés hay, además de una clara diferenciación entre los tipos cerámicos saladoides tempranos y los cuevas, sensibles diferencias entre la dieta (Pagán y López, 2021, p. 194), el tipo de herramientas que acompañan a los ajuares cerámicos y en general el tipo de vida de unos y otros. Por otra parte, el nivel saladoide temprano con cerámica cedrosan del yacimiento está completamente separado del nivel con cerámica cuevas por una gruesa capa estéril. Esta circunstancia indica que solamente cuando han desaparecido los saladoides tempranos es que aparecen los cuevas, no habiendo aparecido señal alguna de la continuidad de los saladoides hasta generar una etapa cuevas, sino más bien todo lo contrario (López y Shelley, 2020, p. 15). (López, 2023, p. 47).

Las fechas de la aparición de los Cuevas en la costa dominicana son las mismas en todos los lugares donde se han obtenido dataciones de los estratos arqueológicos donde se ubica esta producción cerámica, siempre hacia mediados del siglo VII después de Cristo, lo que nos indica que hubo una migración bien organizada en un momento concreto, que indudablemente debió tener una motivación específica que aún no hemos podido entender. ¿Por qué los Cuevas que por primera vez aparecen en Puerto Rico en el siglo V d.C. (Curet et al., 2006, p. 24) saltaron de sus establecimientos en Puerto Rico a colonizar las costas de La Española precisamente en ese momento?; responder a esta pregunta es una de los retos de la arqueología antillana y la excavación de Orchid Bay, trabajada por Guahayona Institute con metodología arqueológica de última generación y con sus estratos arqueológicos datados con el mayor detalle, nos acerca más a la respuesta.

Los estudios ceramológicos realizados sobre las cerámicas Cuevas de El Francés han determinado que las que ofrecen la mayor calidad fueron importadas de Puerto Rico (Casale, 2022, p.152), siendo exactamente las mismas que encontramos en el sitio de La Entrada y en Orchid Bay. Así pues, podemos establecer una clara conexión entre los establecimientos de las colonias Cuevas en las costas dominicanas, abandonando tesis anteriores que consideraban estos sitios arqueológicos como lugares de asentamiento puntuales, muy escasos y en cierta medida aislados de la realidad cultural que imperaba en las costas de la isla. Los Cuevas se nos presentan ya claramente como un grupo cultural bien asentado en La Española, que genera un cambio cultural de las comunidades de ceramistas tempranos de origen arcaico propias de la isla de Santo Domingo.

El estrato arqueológico que se sitúa sobre el establecimiento Cuevas es claramente del tipo que se ha denominado tradicionalmente ostionoide en la República Dominicana. Esta denominación es a nuestro juicio muy discutible, pues la cerámica típica de Punta Ostiones, el sitio arqueológico de Puerto Rico que da nombre a este tipo cerámico, es muy diferente de la que se conoce en la isla de Santo Domingo como ostionoide. Lo que observamos en la cerámica ostionoide dominicana (Foto 12), que es muy similar a algunos tipos de cerámica que se encuentra en Jamaica y se denomina “redware” (Keegan, Atkinson, 2006, p. 22, 23), es que alguna de sus formas y decoraciones aparecen en la cerámica Cuevas. Por este motivo hemos decidido denominar el tipo cerámico ostionoide que encontramos en Orchid Bay, como ostionoide de tradición Cuevas.

Cerámica de Punta Ostiones, Puerto Rico.

Las cerámicas ostionoides de tradición Cuevas que hemos encontrado en el residuario son de una tipología muy variada. Sin embargo, predomina claramente un tipo de cazuela ligeramente navicular que cuenta con una decoración modelada en los extremos muy característica de tipo zoomorfo (Foto 10). Estas cazuelas las hemos encontrado en el sitio arqueológico de El Francés fabricadas con la técnica Cuevas de la mejor calidad y terminación, junto con otras exactamente iguales a las recuperadas en Orchid Bay fabricadas con la técnica ostionoide y cubiertas de engobe rojo. La cazuela a la que hacemos mención es un indicador de la presencia ostionoide en numerosos sitios arqueológicos de la costa dominicana.

Los sistemas de prensión de las cerámicas ostionoides son claramente copias de los que se utilizan en las vasijas Cuevas, especialmente las asas de lengüeta, generalmente rectangulares. Otros apliques, tanto antropomorfos como zoomorfos a veces se encuentran exactamente iguales en los dos tipos cerámicos y en otras ocasiones mantienen similitudes que indican hasta que punto los artesanos ostionoides tienen interés por copiar el estilo cerámico de los Cuevas.

 

Tipos cerámicos Cuevas de El Francés que se repiten en la cerámica ostionoide de Orchid Bay.
Dibujos de tipos cerámicos Cuevas de El Francés que se repiten en la cerámica ostionoide de Orchid Bay.

En el sitio ostionoide de tradición Cuevas, de Orchid Bay, observamos los mismos tipos de herramientas de piedra y concha que podemos encontrar en otros yacimientos de este grupo cultural a lo largo de las cosas dominicanas, lo que nos indica una similitud en las técnicas de manufactura de útiles y procesado de elementos de subsistencia de esta cultura.

La pregunta que nos surge después de estudiar este sitio arqueológico y compararlo con otros similares, es como se gesta la particularidad de los ostionoides de tradición Cuevas en el plano cultural. Bajo nuestro criterio y tras excavar metodológicamente varios sitios donde aparecen cerámicas ostionoides de tradición Cuevas, consideramos que su presencia se debe a una interacción entre los agricultores descendientes de los grupos arcáicos que habitaron la isla y los colonizadores Cuevas.

Las cerámicas ostionoides engobadas de color rojo, de tradición Cuevas, resultantes de una técnica de trabajo del barro completamente distinta a la Cuevas y que sin embargo imitan formas y decoraciones de estos últimos, son un claro ejemplo de apropiación cultural. El hecho de encontrar una superposición de establecimientos de culturas distintas en el mismo espacio, nos ha ofrecido una excelente oportunidad de comparar dos grupos culturales, uno autóctono y otro que se instala viniendo de otro lugar, la vecina isla de Puerto Rico. Orchid Bay, por tanto, constituye ya a partir de este momento, otro de los hitos arqueológicos imprescindibles para comprender el poblamiento prehispánico de La Española.

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Cómo citar este artículo
Adolfo José López Belando (2024). Informe de la excavación arqueológica realizada en el sitio de Orchid Bay. SOCIALES (nº14, 58 pags). https://www.academiadecienciasrd.org/informe-de-la-excavacion-arqueologica-realizada-en-el-sitio-de-orchid-bay/
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