Resumen
La Cueva Funeraria de Daniel está situada en la zona de amortiguamiento del Monumento Natural Cabo Samaná. Durante los trabajos de excavación arqueológica de la caverna, se ha localizado el enterramiento primario de un individuo integrante de grupos de agricultores avanzados y restos de varios individuos más, correspondientes a enterramientos alterados de personas del citado grupo cultural. En estratos inferiores se ha localizado otra tumba identificada como de un individuo arcaico de tradición Casimiroide, inhumado hacia principios del segundo milenio antes de Cristo. En esta fase se han extraido abundantes restos de animales, probablemente utilizados como fuente de alimentación, entre los que destaca el perezoso y algunas especies de roedores.
Introducción
El equipo de Guahayona Institute, en colaboración con Manuel García Arévalo y la Academia de Ciencias de la República Dominicana y el apoyo de la Dirección General de Museos, el Museo del Hombre Dominicano y el Viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad, comenzó en agosto de 2022 una campaña de excavaciones arqueológicas en la denominada Cueva Funeraria de Daniel, situada en el Monumento Natural Cabo Samaná, Distrito Municipal de Las Galeras, provincia de Samaná, República Dominicana. Los trabajos hubieron de ser interrumpidos debido al paso del huracán Fiona por la provincia de Samaná, pero, dado el enorme interés de los hallazgos realizados, especialmente tras recibir los fechados de Carbono-14 de algunas de las muestras remitidas al laboratorio Beta Analytic de Estados Unidos, en marzo de 2023 continuamos las excavaciones en la caverna con el fin de completar la investigación y obtener más datos que ampliasen la información que obtuvimos durante los primeros meses de excavación, antes del paso del ciclón.

Los trabajos arqueológicos fueron realizados dentro del marco de varios proyectos de investigación iniciados por Guahayona Institute, sobre los primeros pobladores de las Antillas y sus rutas migratorias. Todos los trabajos realizados contaron con los correspondientes permisos expedidos por el Museo del Hombre Dominicano y el Viceministerio de Areas Protegidas y Biodiversidad. Las investigaciones tienen el apoyo de diferentes investigadores adscritos a instituciones internacionales, como Kendra Sirak, investigadora del Departamento de Genética de la Escuela Médica de la Universidad de Harvard, quien se encarga de realizar los estudios de ADN de las muestras remitidas por el equipo de arqueólogos y las dataciones de Carbono-14 de los mismos en el Laboratorio de Radiocarbono de Pennsyvania State University. También se ha integrado al equipo la Universidad de Winnipeg de Canadá, cuya investigadora, Yadira Chinique De Armas junto con el antropólogo físico Dany Morales Valdés del Instituto de Antropología de Cuba han realizado los estudios de antropología física sobre los restos humanos exhumados.

Las piezas dentales que se han analizado en los laboratorios de la universidad de Harvard, previamente a su entrega para ser utilizadas para extraer ADN antiguo y para su datación por Carbono-14, fueron estudiadas y catalogadas por un equipo dominicano de odontólogas forenses del Instituto Nacional de Patología Forense Dr. Sergio Sarita Valdez, liderado por la Dra. Lourdes Gómez, presidenta de la Asociación Internacional de Odontología Forense. La fauna del sitio arqueológico ha sido estudiada por la bióloga Yvonne Narganes de la universidad de Puerto Rico, especialista en arqueofauna y por el paleobiólogo Jorge Vélez del Museo de Historia Natural de Los Angeles, quien ha trabajado la fauna fósil.
Gracias a los trabajos realizados por este equipo de especialistas de primera línea, se ha podido obtener una importante información que abarca casi todos los aspectos de la cultura de las personas que en una u otra época dejaron su impronta en la caverna. La colaboración inter institucional ha sido pues la base de nuestros trabajos arqueológicos, habiendo destacado el apoyo de los propietarios originales del terreno donde se localiza la cueva y especialmente de su representante, igualmente propietario, el señor Manuel Rodríguez. También ha resultado imprescindible el apoyo de los directivos de varias instituciones estatales dominicanas, como Federico Franco Tavera, Viceministro de Areas Protegidas y Biodiversidad, Carlos Andújar Persinal, Director General de Museos y Manuel Vargas Payano, Director General del Museo del Hombre Dominicano.
La Cueva Funeraria de Daniel
El farallón rocoso donde se encuentra la Cueva Funeraria de Daniel se localiza en la zona de amortiguamiento del área protegida denominada Monumento Natural Cabo Samaná (López y Mateo, 2020). Este impresionante acantilado costero-marino fósil, se generó debido a los movimientos del mar y a la actividad geológica de la falla de Puerto Rico, también conocida como de Millwaukee, que se desarrolla en esta área del Caribe. La geología del citado farallón se integra dentro de la Sierra de Samaná y está constituida básicamente por mármoles y esquistos del Jurásico y calizas arrecifales del Holoceno. En esta zona es característica la aparición de afloramientos de mármol de gran calidad que son explotados comercialmente en la actualidad y cuya cantera principal se encuentran a muy poca distancia de la cueva que nos ocupa.
El área donde se localiza la Cueva Funeraria de Daniel, presenta una vegetación típica del bosque tropical húmedo costero que responde al clima que se da en toda la penínslula de Samaná. Se trata de un paisaje de singular belleza, donde son patentes los sistemas de pliegues de gran escala en los afloramientos rocosos, varios niveles de terrazas marinas y paleoacantilados formados durante el levantamiento tectónico que dio origen a la sierra de Samaná. En la actualidad, frente al farallón, se extiende una franja de terreno llano, de unos 300 metros que llega hasta la línea actual de la costa, donde encontramos un paisaje antropizado con retazos de bosque secundario, conucos y zonas de pradera donde pasta el ganado.
El emplazamiento de la cueva se ubica dentro del cercado de un terreno que en parte se dedica al pasto de ganado bovino, a escasos metros al norte del sendero ecoturístico que lleva a la conocida playa denominada El Frontón; la cavidad está situada al pie de los farallones que dominan el paisaje. La caverna forma parte de un amplio complejo de abrigos y cavidades cársticas, las cuales se localizan sobre una antigua franja intermareal o plataforma de abrasión, ubicada a los pies del antiguo acantilado conocido con el nombre de farallón del Cabo Samaná.

El yacimiento arqueológico descansa en el interior de una prominente grieta, que a modo de cueva, se abre en la falda del farallón. Su boca es de forma triangular, con salida hacia el sur y permite descender hacia su interior mediante una rampa generada por una colada de sedimentos y fragmentos de rocas de gran tamaño, procedentes de la parte superior del farallón, donde encontramos apilados grandes bloques de piedra que han rodado desde alturas mayores, depositándose en aleros naturales situados sobre la zona de la caverna.


La caverna presenta unas dimensiones de 4.85 metros máximos en la zona de su entrada y una profundidad de 14.95 metros. La altura máxima de la cueva, antes de la excavación, era de unos 8.5 metros en su zona más profunda. Su techo no está cerrado completamente, lo que ha permitido la irrupción de las aguas a través de la grieta del techo, que han arrastrado aportes de diversa índole procedentes de la parte externa de la formación, los cuales se han acumulado junto a su pared oriental y han erosionado esta zona del suelo creando una depresión. Su carácter abierto, con orientación suroeste, permite una alta luminosidad a lo largo de todo el día y proporciona un excepcional refugio frente a las inclemencias meteorológicas.
El área costera en la zona donde se ubica la Cueva Funeraria de Daniel es acantilada y la playa más cercana, constituida por cantos rodados, se denomina puerto Guayacán, localizándose a poco más de un kilómetro de la citada caverna. En la parte inferior del farallón, se localizan abundantes cuevas y abrigos de diverso tamaño; esto, añadido al carácter llano y la fertilidad del terreno adyacente, además de contar con depósitos de agua potable en el fondo de algunas cuevas cercanas, ha permitido que a lo largo de los siglos este sea un lugar idóneo para la ocupación humana en diferentes momentos de la historia.


Vista aérea de la costa frente a la Cueva Funeraria de Daniel.Durante los últimos años, el equipo de Guahayona Institute ha realizado prospecciones arqueológicas exhaustivas en la falda del farallón del cabo Samaná, dentro y fuera del área protegida, buscando localizar asentamientos arcaicos en las cuevas y abrigos que jalonan este enclave geológico. La búsqueda fue motivada por una hipótesis de Daniel Shelley, según la cual esta área fue ocupada en la edad lítica por Casimiroides, un grupo de navegantes que, según su hipótesis, procede de Centroamérica, y que se mantiene una continuidad cultural entre este grupo y los Ciguayos que habitaron el sitio El Francés en la edad cerámica (López y Shelley, 2020). Fruto de las exploraciones fue el hallazgo de la Cueva Funeraria de Daniel, donde durante el reconocimiento del terreno se observaron restos arqueológicos en superficie, en buena parte fruto de un expolio puntual de una zona de la caverna de donde se extrajeron al menos dos esqueletos humanos. La presencia ya constatada de enterramientos humanos en el lugar y el contar con la mayor parte de la cueva en su estado original, sin haber sido afectada por la acción de los expoliadores, nos sugirió la posibilidad de poder encontrar otros enterramientos humanos intactos en el sitio, por lo que procedimos a realizar una excavación arqueológica en el interior de la caverna.
Metodología del trabajo arqueológico
La metodología utilizada en el proceso de excavación arqueológica, viene marcada en los principios básicos establecidos por E. C. Harris1 y el marco práctico definido por A. Carandini2. En este sentido, hemos excavado por niveles naturales, diferenciando los elementos encontrados durante la excavación, siendo estos registrados individualmente como Unidades Estratigráficas (UE) e incluidos en categorías definidas como Niveles de Ocupación. Los Niveles de Ocupación se establecen en base a la diferenciación de los estratos arqueológicos, producto de las deposiciones de elementos naturales y culturales, que marcan etapas en el uso del sitio, correspondiéndose con tradiciones culturales específicas. Las Unidades Estratigráficas definidas durante el proceso de excavación no son siempre correlativas, dada la necesidad de tener que adecuar su identificación al marco del proceso de excavación arqueológico.
El inicio de los trabajos estuvo precedido por la planimetría del recinto, la obtención de fotografías y el trazado de las áreas de excavación. El sistema seguido comienza con la proyección de un plano cero (0) y las correspondientes líneas paralelas y perpendiculares que delimitan los espacios, permitiendo de este modo el control tridimensional de cualquier resto hallado.
El registro incluyó notas en cuadernos de campo y en fichas especiales de excavación, estratigrafía y enterramiento. El registro gráfico consistió en la elaboración de dibujos de planta, cortes y perfiles estratigráficos a escalas que varían entre 1:10 a 1:20 para las estructuras de superficiales, en lo que concierne los levantamientos planimétricos. El registro fotográfico se realizó con cámaras digitales modelo Canon Mark III y Canon R, dotadas de lentes de 70 mm y flashes electrónicos de la marca Canon. Igualmente se realizó una filmación de los trabajos de excavación con una vídeo cámara Canon modelo XF605.
La técnica y tecnología utilizada para la retirada de los estratos ha sido siempre manual en todos los niveles utilizando la piqueta y el paletín, además de brochas y otros instrumentos punzantes de pequeño tamaño, que permitieron identificar las capas estratigráficas con precisión y extraer con todo cuidado los materiales culturales depositados en los estratos arqueológicos. La excavación de restos humanos se realizó con instrumental especializado para la recuperación de elementos esqueletales. La totalidad de la tierra extraída se cribó mediante tamices de 3mm de malla, pudiéndose recuperar de esta manera una gran cantidad de materiales de pequeño tamaño.
1 HARRIS, E.C.: Principios de Estratigrafía Arqueológica, Ed. Crítica, Barcelona, 1991.
2 CARANDINI, A.: Historias en la Tierra, Manual de Excavación Arqueológica, E. Crítica, Barcelona, 1997.

Se procedió a la recogida de carbones, malacofauna y sedimentos para la realización de pruebas de radiocarbono y flotaciones; así mismo se han seleccionado diferentes elementos óseos y dentales de los individuos localizados, para poder realizar pruebas que aporten resultados cronológicos (radiocarbono), genéticos (ADN) e isotópicos. También se han seleccionado diferentes objetos arqueológicos, los cuales no han sido procesados en nuestro laboratorio, con el fin de poder proceder a extraer muestras de su superficie, para realizar análisis que permitan definir la existencia de almidones e identificar el origen vegetal de los mismos.

El resto de los materiales arqueológicos localizados durante nuestra excavación, han sido trasladados a las instalaciones que Guahayona Institute ha habilitado en la localidad de El Francés, donde se ha procedido a su inventariado, lavado en su caso, fotografiado, procesado y almacenaje, bajo la atenta supervisión de los arqueólogos.
Gracias a la metodología utilizada, tanto en campo como en el gabinete, se ha podido reconstruir una secuencia estratigráfica, cronológica y cultural que a continuación pasamos a describir.
Desarrollo de los trabajos
El trabajo de arqueología fue realizado por un equipo compuesto por tres arqueólogos y 14 ayudantes de arqueología, previamente formados, que colaboran regularmente en las excavaciones realizadas por Guahayona Institute en la provincia de Samaná. La estación de trabajo “in situ” se complementó con la actividad en el almacén y el laboratorio instalado en el pueblo de El Francés, localizado a 8 km del yacimiento arqueológico.

En el lugar se instalaron dos carpas de 20 m2 cada una, para proteger del sol y el agua la zona de cribas y mantener a salvo de las frecuentes lluvias los equipos de excavación; también se colocaron lonas en algunos espacios vacíos del techo de la cueva para evitar la entrada de agua de lluvia y las escorrentías procedentes del farallón. Contamos con un grupo electrógeno para proveer de electricidad a diversos equipos utilizados, especialmente las dos filas de luces de tipo LED que se colocaron en el techo de la caverna para proveer suficiente luminosidad durante los trabajos de excavación arqueológica. El área de cribado se situó lo más cerca posible de la boca de la cueva y se limitó el trasiego de personas en los perfiles de la cuadrícula para mantenerlos en buen estado.
En primer lugar se realizó la limpieza de todo el área de la cueva y la retirada de la tierra que fue amontonada dentro de la misma por los expoliadores que hicieron un gran agujero en frente a la pared este de la cavidad. Una vez realizada esta limpieza, se comenzó la excavación sistemática de los estratos que en principio se consideró que no habían sido alterados, al menos en épocas recientes, procediendo a excavar el primer nivel al que denominamos Nivel Superficial ó Unidad Estratigráfica 0 (UE0) y a partir de este momento comenzar la excavación sistemática del sitio, cuyo proceso detallamos seguidamente:

UE0: Está conformada por el primer nivel de cubrición de la cueva y todo el estrato de material revuelto que se encontraba sobre el suelo, provocado por las diferentes alteraciones que había sufrido la cavidad (expolio, extracción de murcielaguina y entierro de animales). Estas remociones las evidenciaba una gran depresión en la parte interna de la cavidad, especialmente significativa en la zona más próxima a la pared este de la misma y un elevación sedimentológica que se podía constar al fondo de la cueva, donde se conservaban los niveles originales de la caverna. La UE0 ha sido diferenciada en dos Unidades Estratigráficas, UE0A y UE0B, ya que bajo dicha denominación encontramos elementos diferentes:


UE0A: Nivel Superficial que incluye la primera capa de sedimento que cubre la cueva. Se trata de un estrato formado por un sedimento arenoso de coloración oscura-grisácea, de compactación muy suelta y granulosidad muy fina. Presenta una potencia máxima de 30 cm de espesor, dependiendo del área de la cueva. En este nivel aparece gran cantidad de material arqueológico procedente de estratos inferiores de la caverna que fueron revueltos por causas naturales y antrópicas.
UE0B: Interfaz vertical consistente en una gran fosa que ha vaciado la zona interior de la cueva. Esta zanja fue realizada en años recientes por los campesinos de la zona con quienes hablamos y que nos mostraron algunos restos humanos extraidos de la caverna. Así mismo nos indicaron la zona que habían alterado en base a su motivación de localizar piezas arqueológicas o “tesoros”, enterrados junto con los cadáveres que exhumaron de manera arbitraria, cuyos huesos no fue posible recuperarlos dado que fueron abandonados o vendidos por los expoliadores.
Materiales arqueológicos recuperados
• Cerámica: 97 fragmentos.
• Lítica: 5 majadores, 8 metates, 2 cuentas, y 2 elementos indeterminados.
• Herramientas de concha: 1 plato, 1 perforador, 15 puntas, 2 punta de gubias, 1 amuleto con forma de murciélago, 1 rebañador, 1 martillo, 158 cucharas de burgao (Cittarium pica), 3 elementos de adorno personal (2 cuentas y 1 colgante) y 2 elementos indeterminados.
• Herramientas de coral: 3 limas.
• Fauna: 671 piezas identificadas de la manera siguiente:
1. 3 restos óseos indeterminados.
2. 157 restos óseos de mamíferos no identificados. 320 huesos de mamíferos identificados, correspondientes a: Acratocnus ye (5 piezas), Neocnus toupiti (2 piezas), Canis familiaris (7 piezas) Sus scrofa (231 piezas), Caviomorpha indeterminado (48 piezas), Capromidae indeterminado (16 piezas), Plagiodontia sp. (2 piezas), Hexolobodon phenax (3 piezas), Isolobodon portoricensis (5 piezas), Quemisa gravis (1 pieza).
3. 13 restos óseos de aves indeterminadas. 2 fragmentos de huesos de aves identificadas correspondientes a: Tyto sp. (1 pieza), Columba spp. (1 pieza).
4. 4 restos óseos de reptiles, correspondientes a: Lacertilla (1 pieza), Cyclura cornuta (2 piezas), Chilabothrus spp. (1 pieza).
5. 13 restos óseos de aves no identificadas. 7 restos óseos de peces correspondientes a: Centropomus undecimalis (1 pieza), Anisatremus surinamensis (1 pieza), Scarus guacamaia (3 piezas), Bodianus rufus (2 piezas).
6. 152 restos de crustáceos, correspondientes a: Coenobita clypeatus (40 piezas), Cardisoma guanhumi (1 pieza), Gecarcinus ruricola (111 piezas).
• Malacofauna: 975 Caracolus excellens, 133 Polidontes, 218 Cittarium pica, 3 Turbo fluctuosus.

• Restos humanos:
Durante la excavación de la UE0 se localizaron diferentes huesos humanos y algunas piezas dentarias. Los huesos clasificados son los siguientes: 10 piezas dentales, 1 fragmento de cráneo adulto, 11 vertebras/fragmentos de vertebras de adulto, 14 fragmentos de costillas de adulto, 33 falanges de adulto y una de niño, 8 metacarpianos, 2 calcáneos, 1 sesamoideo, 2 carpos, 1 hioides y 1 cabeza de cúbito.
Las piezas dentarias corresponden a 6 individuos que se han clasificado de la siguiente manera:
Individuo 3: Identificado mediante reconstrucción dental; consta de 3 piezas dentales sueltas correspondiente a 2 molares y un premolar. Se trata de un individuo adulto, de sexo masculino.
Datación por Carbono-14
679 – 654 cal. BP / 720 ±15 BP, (AMS 1230 +/-15 AD). Radiocarbon Laboratory, Pennsyvania State University 14085 sobre muestra de diente.
Individuo 4: Identificado mediante reconstrucción dental. Individuo adulto, de sexo femenino. Se pudieron recuperar 6 piezas dentales sueltas correspondeintes a 2 incisivos, 1 canino y 3 premolares (uno superior y dos inferiores).
Datación por Carbono-14
954 – 800 cal. BP / 990 ±15 BP, (AMS 960 +/-15 AD). Radiocarbon Laboratory, Pennsyvania State University, 14086 sobre muestra de diente.
Individuo 5: Identificado mediante reconstrucción dental. Individuo adulto, de sexo femenino. Se han podido recuperar 4 piezas correspondientes a 1er, 2o premolar, 1er molar y premolar superior permanentes con marcado desgaste incisal.
Datación por Carbono-14
825 – 722 cal. BP / 975 ±15 BP, (AMS 975 +/-15 AD). Radiocarbon Laboratory, Pennsyvania State University, 14087 sobre muestra de diente).
Individuo 6: Identificado mediante reconstrucción dental. Individuo adulto, de sexo masculino. Se han podido recuperar cuatro piezas dentales permanentes inferiores 1er y 2o pre molar y 2o y 3er molar con desgaste incisal.
Datación por Carbono-14
786 – 722 cal. BP / 850 ±15 BP, (AMS 1100 +/-15 AD). Radiocarbon Laboratory, Pennsyvania State University, 14088 sobre muestra de diente.
Individuo 7: Identificado mediante reconstrucción dental. Individuo infantil, de sexo femenino. Se localizó un canino temporal
Datación por Carbono-14
1053 – 929 cal. BP / 1075 ± 15 BP, (AMS 875 +/-15 AD). Radiocarbon Laboratory, Pennsyvania State University, 14089 sobre muestra de diente.
Individuo 8: Individuo infantil, de sexo masculino, se localizó un fragmento de maxilar que aún conservaba el 1er y 2o molar, avulsión del canino y alveolo abierto donde se alojaba germen dental permanente de 1er molar.
Datación por Carbono-14
957 – 799 cal. BP / 995 ±20 BP, (AMS 955 +/-20 AD). Radiocarbon Laboratory, Pennsyvania State University, 14090 sobre muestra de diente.
UE101 – ENTERRAMIENTO 1. Comprende UE100 (fosa), UE101A (individuo), 101B (individuo) y UE102 (relleno). Parcialmente removido, en posición decúbito supino y orientación sur-norte. Aunque inicialmente la cabeza se localizó en posición norte, no es su posición original. Durante el proceso de excavación, pudimos observar que apenas tenía deposito sedimentario de cubrición, lo que nos hace pensar que fue enterrado muy superficialmente o simplemente depositado en la cueva, aunque dadas las dudas, mantenemos UE100 como la denominación de la fosa. El estado de conservación de los restos era óptimo.
La inhumación ha sido alterada en tiempos antiguos y los restos se encuentran en su mayoría revueltos, conservando únicamente en posición primaria parte de las vértebras, parte del costillar derecho y parte de la extremidad superior derecha. El cráneo fue localizado en la zona norte del enterramiento, aunque consideramos que esa no es su situación original. En la zona sur de la inhumación, se localizaron unas grandes losas a las que denominamos UE3, que posiblemente fueron depositadas en el lugar con el fin de marcar el enterramiento.
Los materiales cerámicos localizados en el estrato son en general, de tipo punta de tradición Cuevas, lo cual coincide con las fechas obtenidas de los restos esqueletales y sitúan al individuo dentro del grupo cultural ciguayo, propio de la península de Samaná. Tanto las fechas del enterramiento como los restos materiales asociados al estrato donde se realiza, coinciden con las áreas de inhumación del poblado prehispánico excavado por Guahayona Institute en el sitio arqueológico de El Francés (López, Shelley y Burkhalter, 2022), situado a unos 8 km al suroeste de la Cueva Funeraria de Daniel, en la costa de la bahía de Samaná. Consideramos pues que se trata del mismo grupo cultural que utiliza diferentes sistemas de enterramiento de cadáveres, unos bajo los bohíos en el sitio de El Francés y otros en cuevas o bajo los aleros de los abrigos como en la Cueva Funeraria de Daniel y el aledaño Abrigo de Daniel, donde también han aparecido restos humanos del mismo grupo cultural y fechas similares.

En base a los estudios realizados se ha podido concluir que los restos óseos corresponden a un individuo adulto, mayor de 30 años, de sexo masculino, que presenta una deformación craneana intencional que afecta a la parte frontal del cráneo y a su parte posterior. Así mismo se reconoce una fractura en la mandíbula con una reacción infecciosa, posiblemente producida por un golpe y una desviación del tabique nasal, producida por fractura. Se puede observar cierta variabilidad de las fosas olecranenas de los húmeros, la aparición de artritis e inflamación y crecimiento óseo de las mismas, lo que podría ser indicativo de un constante esfuerzo físico.
Todos los restos humanos datados que se han encontrado en la UE0, corresponden a individuos del mismo grupo cultural que el individuo inhumado en el enterramiento 1 (Individuo1: UE101A y UE101B), lo que nos indica, en base a las dataciones de Carbono-14 obtenidas, que la cavidad se utilizó como cementerio por los agricultores avanzados establecidos en la zona, entre los siglos X y XIII de nuestra era aproximadamente.

Datación por Carbono-14
683 – 637 cal. BP (72.6% de probabilidad) y 590 – 562 cal. BP (22.8% de probabilidad), Sigma 2 / AMS 700 +/- 30 BP, (1230 +/- 30 AD). Beta Analytic nº 640972 sobre muestra de diente.
653 – 651 cal. BP / 720 ±20 BP, (AMS 1220 +/- 30 AD). Radiocarbon Laboratory, Universidad de Pennsyvania State University, 14083 sobre muestra de hueso.
UE101B. Se trata de una acumulación de restos óseos humanos sin conexión anatómica que proceden de la inhumación conservada parcialmente in situ como UE101A situada a una cota ligeramente inferior que ha sido cortada.

UE2: Hemos denominado como Unidad Estratigráfica 2 a una acumulación de grandes rocas, que en ocasiones superaban los 70 cm de longitud localizadas a la entrada de la cueva y que se correspondería con un derrumbe de parte de la visera de la entrada de la cavidad. Tras la retirada de estas grandes rocas se localizó parte de la UE4.

UE3: Se trata de una acumulación de piedras de mediano y gran tamaño tipo laja ubicadas al sur de Individuo 1; queda documentada por el planteamiento de que podría tratarse de algún tipo de localización de la inhumación, aunque estaban removidas en cierta medida.
Una vez concluidos los trabajos de acondicionamiento de la cueva, se planteó una cata/sondeo en la zona más alterada, con el fin de realizar un buen perfilado del área y poder conseguir una secuencia estratigráfica más completa y fiable del yacimiento. Así mismo, y asimilando que la zona alterada era bastante grande, se decidió realizar una ampliación de la excavación en la zona de la entrada, ya que parecía que la estratigrafía de este espacio era similar.
UE4: Depósito formado por un sedimento de arenas muy finas, muy similar a UE0A, pero algo más compacto y de coloración grisácea. Presenta una potencia de unos 35 cm máximos en la zona mejor conservada. Se localizan abundantes lajas con un buzamiento hacia el interior de la cueva (dirección norte) por toda el área donde se conserva “in situ” parte del nivel arqueológico. La orientación de estos elementos, nos lleva a pensar que podría tratarse de un nivel que aunque en un inicio se hubiera producido como una deposición antrópica intencional, seguramente como acondicionamiento del suelo de uso, ha sufrido bastantes alteraciones de tipo arrastre desde la zona de la entrada. Se trata de un nivel muy rico en materiales arqueológicos.

Consideramos que la UE4 puede ser el vertido resultante de un vaciado más antiguo que UE0B (ver UE6A). Se trata de un depósito que aparece literalmente amontonado contra las paredes de la cavidad, donde aparecen abundantes bloques de piedra de varios tamaños distribuidos de forma caótica y material arqueológico disperso.
Esta Unidad Estratigráfica ha sufrido diferentes remociones en algunas áreas, tanto en tiempos antiguos como en el periodo actual. Consideramos que la base material del sitio arqueológico corresponde al mismo momento en que se realizó el enterramiento UE101, pero el conjunto de materiales que hemos extraido contiene piezas provenientes de niveles mucho más antiguos y restos modernos, todos mezclados en algunas áreas del piso de la cueva. Sin embargo, algunos de los hallazgos se encontraron evidentemente “in situ” en espacios que no fueron alterados, como el caso de la deposición intencional de dos majadores cónicos. La excavación de esta área de la cueva ha sido particularmente compleja, pues prácticamente no había cambios de color en la tierra y eran pocas las diferencias de textura de la misma que pudiesen orientarnos.


No descartamos que algunas porciones de la zona este de la UE4, pudieran ser realmente otro deposito original susceptible de ser interpretado como los restos de un nivel de ocupación, si bien, resulta muy difícil de precisar sus límites dada la intensa alteración que ha sufrido la Unidad Estratigráfica. Esta circunstancia ha sido confirmada por el estudio de los materiales obtenidos, dado que en la zona oeste, pese a tener materiales similares a los de la zona este, se observaron intrusiones más abundantes de materiales modernos, como huesos de cerdo (Sus scrofa), por ejemplo; también una de las dataciones de C-14 es inconsistente con el material del estrato (Beta Analytic nº 659026), lo que indica que hay intrusiones de materiales depositados ya en época antigua, que procedían de estratos inferiores, entre los que pueden estar las dos hachas mariposoides localizadas que son más propias del nivel inferior, UE6 que del UE4. El hecho de que la zona donde se localizaron huesos de cerdo se encontrarse pegada a la pared de la roca, hizo que fuese más atractiva para personas que realizaron agujeros para enterrar basura, recoger abono, amontonar tierra o símplemente buscar restos antiguos movidos por la curiosidad o el afán de encontrar “tesoros”.

Uno de los hallazgos más interesantes que realizamos durante los trabajos de excavación de la UE4, fue una especie de altar portátil fabricado con una concha de Cassis tuberosa que contenía una pequeña roca que asemeja una cabeza humana. La concha estaba colocada “in situ” boca abajo y se encontraba vacía de tierra, conteniendo exclusivamente la pequeña cabecita de piedra, muy similar a algunos apliques cerámicos que se presentan en las piezas chicoides. Este ritual tan poco frecuente, nos ofrece una visión muy particular sobre el uso de las cavernas de los habitantes prehispánicos de la zona y sus ceremonias mágico-religiosas.

Materiales arqueológicos recuperados
• Lítica: 10 majadores, 19 metates, 1 hacha petaloide pulida, 2 hachas mariposoides y 10 elementos indeterminados.
• Herramientas de concha: 1 punta, 1 pico, 1 cuchara de Cittarium pica y 1 elemento indeterminado.
• Fauna: 226 piezas identificadas de la manera siguiente:
1. 118 huesos de mamíferos identificados, correspondientes a: Antillothrix bernensis (1 pieza), Sus scrofa (7 piezas), Caviomorpha indeterminado (83 piezas), Capromidae indeterminado (3 piezas), Plagiodontia sp. (1 pieza), Hexolobodon phenax (4 piezas), Isolobodon sp. (15 piezas), Isolobodon montanus (1 pieza), Isolobodon portoricensis (3 piezas),
2. 1 resto óseo de reptil, correspondiente a: Cyclura cornuta (1 pieza).
3. 1 resto óseo de pescado indeterminado.
4. 106 restos de crustáceos, correspondientes a: Coenobita clypeatus (22 piezas) y Gecarcinus ruricola (84 piezas).
• Malacofauna: 508 Caracolus excellens, 80 Polidontes, 68 Cittarium pica y 9 Purpura patula.





Datación por Carbono-14
800 – 688 BP (83.5%); 902 – 867 BP (11.1%) y 820 – 812 BP (0.8%), Sigma 2 / AMS 870 +/- 30 BP. Beta Analytic nº 640973 sobre muestra de diente.
13244 – 12920 BP (95.4%), Sigma 2 / AMS 11450 +/- 30 BP. Beta Analytic nº 659026 sobre muestra de concha, Cittarium pica.
UE5: Otorgamos esta unidad al enterramiento de un perro actual, corroborado porque el animal conservaba ligaduras de nailon, material muy moderno como para plantearnos otro tipo de teoría.
UE6: Ha sido desglosada en dos Unidades Estratigráficas ya que bajo dicha denominación encontramos dos elementos diferentes:
UE6A: Depósito formado por un sedimento de compactación ligera, cuya granulosidad es igual de fina que los anteriores, aunque su coloración es ligeramente más oscura. Presenta menos inclusiones que la UE4, documentándose algunas lajas y bloques de piedra de tamaño diverso, destacando la abundante presencia de carbones. Bajo este depósito se excavó la fosa del enterramiento codificado como UE201 y es justamente entre UE6 y la fosa donde se obtuvo un carbón que nos dio el fechado que se indica más adelante y que consideramos que data tanto esta capa como la fosa del individuo inhumado.
UE6B: Interfaz vertical consistente en una gran fosa que ha vaciado la zona intermedia de la Cueva.

La cerámica que se ha localizado en esta unidad estratigráfica se debe a intrusiones de niveles superiores, pues se han hecho análisis de termoluminiscencia de la misma y los resultados han dado una antigüedad consistente con el periodo de agricultores avanzados muy lejos ya de fechados de los grupos arcaicos. La industria lítica corresponde a patrones arcaicos y las hachas mariposoides excavadas en el estrato superior es muy probable que procedan de las remociones realizadas en época antigua en este nivel de ocupación.
Entre los materiales recuperados destaca una garra y varias falanges de perezoso (Acrotocnus), un mamífero extinto que convivió con los seres humanos que utilizaron la cueva y del que se han detectado restos varios ejemplares de diferentes especies a partir precisamente de este nivel arqueológico. Los restos de perezos hallados probablemente corresponden a desechos de alimentación, pues dada la abundancia de esta especie en la caverna atestigua que fue consumida por los pobladores arcaicos asentados en la cueva.


Materiales arqueológicos recuperados
• Cerámica: 19 fragmentos.
• Lítica: 1 majador, 1 metate, 1 cemí triangular y 2 elementos indeterminados.
• Herramientas de concha: 5 cucharas de Cittarium pica.
• Fauna: 444 piezas identificadas de la manera siguiente:
1. 122 restos óseos de mamíferos indeterminados. 131 restos óseos de mamíferos identificados, correspondientes a: Acratocnus ye (8 piezas), Solenodon paradoxus (1 pieza), Nesophontes sp. (1 pieza), Sus scrofa (12 piezas), Caviomorpha indeterminado (78 piezas), Capromidae indeterminado (18 piezas), Plagiodontia aedium (1 pieza), Hexolobodon phenax (5 piezas), Isolobodon sp. (2 piezas), Isolobodon portoricensis (2 piezas), Quemisa gravis (3 piezas).
2. 8 restos óseos de aves indeterminadas.
3. 4 restos óseos de reptiles indeterminados. 49 restos óseos de reptiles correspondientes a: Chelonidis sp. (14 piezas), Chelonidae (19), Cyclura cornuta (9 piezas), Anolis sp. (1 pieza), Squamata indterminado (5 piezas), Haitiophis anomalus (1 pieza).
4. 4 restos óseos de pescado indeterminados. 1 resto óseo de pescado correspondiente a: Sacarus cf gyacamaia (1 pieza).
5. 122 restos de crustáceos, correspondientes a: Coenobita clypeatus (24 piezas), Gecarcinus ruricola (8 piezas).
• Malacofauna: 256 Caracolus excellens, 49 Polidontes, 23 Cittarium pica y 4 Purpura patula.


Datación por Carbono – 14
• 4153 – 3976 BP (95.1% de probabilidad), Sigma 2 / AMS 3720 +/- 30 BP. Beta Analytic nº 638474 sobre muestra de carbón.
ENTERRAMIENTO 2. Comprende la UE200 (fosa), UE201 (inhumación) y UE202 (relleno). Se trata de una inhumación de un individuo de sexo masculino, mayor de 18 años, depositado en posición de decúbito supino, orientado noreste-suroeste. La posición de enterramiento que presenta, con las extremidades superiores extendidas y pegadas al torso, así como los hombros sobre las escápulas y el cráneo con una posición anormal, con la barbilla pegada al pecho, nos hace pensar en un posible enfardamiento del cadáver. Las alteraciones del terreno y su composición hacen que la fosa sea casi inapreciable. El estado de conservación de estos restos era bastante deficiente, habiendo desaparecido casi la totalidad de la extremidad inferior derecha y conservándose de la izquierda un pequeño fragmento de diáfisis de la tibia. Dado el estado de conservación no se han podido identificar patologías por el momento.

Este enterramiento con dos fechados de Carbono-14: 4412 – 4159 cal. BP / AMS 3870 +/- 30 BP (Harvard nº 136726 sobre diente humano) y 4153 – 3976 cal BP (95.1%), Sigma 2 / AMS 3720 +/- 30 BP (Beta Analytic nº 638474 sobre muestra de carbón tomado de la fosa), está claramente relacionado con los que Guahayona Institute ha excavado en el vecino Abrigo de Daniel, a unos 100 al este de la caverna, por lo que consideramos que la cueva y el abrigo corresponden a un mismo complejo habitacional y funerario arcaico de tradición Casimiroide. Las fechas de Carbono-14 de las camas donde se realizaron los enterramientos del Abrigo de Daniel (5142-4960 cal. BP (52.5%) y 5285-5161 cal. BP (41.2%), Sigma 2 / AMS 4450 +/- 30 BP (Beta Analytic nº 638467 sobre muestra de carbón) y 5193-5051 cal. BP (63.3%) y 5313-5214 cal. BP (32.1%), Sigma 2 / AMS 4530 +/- 30 BP (Beta Analytic nº 638468 sobre muestra de carbón), son cercanas a las que se han obtenido del individuo de la Cueva Funeraria de Daniel.

El denominado Abrigo de Dana, situado a escasos 300 metros de los yacimientos arqueológicos citados, excavado igualmente por Guahayona Institute, está también claramente relacionado con el nivel arqueológico de la UE6 de la Cueva Funeraria de Daniel y el Abrigo de Daniel, pues las fechas obtenidas en los pisos de uso, los hogares y los huecos de postes de la vivienda hallada bajo la protección del Abrigo de Dana: 5411 – 5324 Cal. BP, (45.1%), 5577 – 5507 cal. BP (27.2%) y 5485-5441 Cal. BP, (23.0%), Sigma 2 / AMS 700 +/- 30 BP (Beta Analytic nº 640972 sobre muestra de carbón) (López, Shelley et al., 2024), son perfectamente consistentes con las de los enterramientos en los dos sitios funerarios asociados, cueva y abrigo de Daniel.
Los estudios de los sitios y los materiales obtenidos de estos tres yacimientos arqueológicos, nos indican la presencia durante más de un milenio, de un grupo de tradición Casimiroide que vive en cabañas protegidas por los abrigos rocosos, bien cohesionado, con rituales funerarios muy desarrollados practicados en lugares específicos para este uso, que son más propios de culturas agricultoras sedentarias que de bandas de cazadores migrantes. Las herramientas de piedra localizadas, de terminación excelente, la diversidad de su dieta marina y terrestre, el largo periodo de más de mil años en que permanecieron en estos lugares, su dominio de la navegación atestiguado por las especies de pescados que consumían y la constancia de redes de comercio a grandes distancias que mantenían, nos obligan a replantearnos el nivel de la cultura de estos grupos y a pensar también que pudieron manejar sistemas agrícolas además de mantener actividades recolectoras. (López, Galvez y Shelley, 2023).


Datación por Carbono-14
• 4412 – 4159 cal. BP, (AMS 3870 +/- 30 BP). Radiocarbon Laboratory, Universidad de Penn State nº 136726 sobre diente humano.

Final abrupto de la campaña de excavaciones arqueológicas de 2022
El huracán Fiona, cuyo ojo pasó precisamente por Cabo Samaná devastando las pequeñas poblaciones de la provincia y los bosques que crecen en el farallón rocoso donde se abren las cavernas y abrigos que investigamos, nos obligó a posponer la terminación de las excavaciones arqueológicas en la zona. El cierre del camino de acceso al Monumento Natural Cabo Samaná, debido al gran número de árboles caídos sobre su trayecto y el efecto devastador sobre las viviendas de nuestros trabajadores, así como la dificultad de obtener suministros de comida y materiales, nos obligaron a evacuar la zona. A partir de este momento se procedió a cerrar la campaña de excavaciones en curso dejando el sitio arqueológico durante algunos meses, aunque provisto de vigilancia y mantenimiento suficiente para garantizar su integridad.


El trabajo de campo de la segunda campaña de excavaciones en el yacimiento de Cueva Funeraria de Daniel, se llevó a cabo entre los días 1 y 15 de febrero de 2023, con la presencia de tres arqueólogos y la asistencia de 8 auxiliares de arqueología. Como primera medida, procedimos a re instalar el sistema de iluminación utilizado durante la campaña de trabajo anterior y a limpiar la cueva de los elementos vegetales que la fuerza del huracán del pasado año acumuló dentro de la caverna y en su entorno. Seguidamente procederemos a describir el proceso de la continuación de las labores de excavación, así como a enumerar los elementos documentados, describiendo cada unidad estratigráfica y los materiales obtenidos en las mismas.
En la continuación de los trabajos se dividió la superficie de la caverna en tres sectores para facilitar la identificación de los estratos naturales existentes:
Sector 1: Se sitúa en la zona más profunda de la cueva, siendo el primer sector que excavamos. En su lado oriental se encuentra un sondeo realizado en la campaña precedente. Sus extremos este y oeste tienen planta irregular, pues coinciden con las paredes de la cavidad, siendo sus dimensiones máximas de 3.30 m en su eje máximo N-S y 3.50 en su eje máximo E-O.
Sector 2: Se sitúa en la zona central de la cueva, siendo el segundo sector que excavamos. En algunos casos su excavación supuso la continuación de las Unidades Estratigráficas ya descritas en apartado referido al Sector 1; sus extremos este y oeste tienen planta irregular, pues coinciden con las paredes de la cueva, siendo sus dimensiones máximas de 3.00 m en su eje máximo N-S y 4.30 en su eje máximo E-O.
Sector 3: Se sitúa en la zona sur de la cueva, la más próxima a la entrada, siendo el tercer y último sector excavado. Como en el apartado anterior, en algunos casos su excavación supuso la continuación de Unidades Estratigráficas ya descritas anteriormente. Su lado sur limita con una acumulación de grandes bloques de piedra y los extremos este y oeste tienen planta irregular, pues coinciden con las paredes de la cavidad, siendo sus dimensiones máximas de 3.50 m en su eje máximo N-S y 4.30 en su eje máximo E-O.

UE8: Se trata de un depósito del que sólo se conserva un resto de espesor variable, con un máximo de 4 cm de potencia. Consiste en un sedimento homogéneo de coloración castaña formado por arenas arcillosas y algunas gravas. Su textura es semicompacta, donde encontramos microcarbones de forma diseminada formando parte de la matriz. Entre las inclusiones hallamos bloques y lajas pequeñas de roca, fragmentos de espeleotemas, así como herramientas de piedra y algunos restos de fauna (vertebrados, microvertebrados, crustáceos y malacofauna).

Al final de la cueva se mantuvo una zona de reserva arqueológica intacta para mantener la estratigrafía original en caso de que sea necesario realizar nuevas investigaciones que completen la información obtenida en las zonas excavadas metodológicamente.
También se localizaron fragmentos de concha Cittarium pica, algunos que parecen partidos para acceder al animal y otro perforado, posiblemente por mano humana o por causas naturales, e.g., algún depredador marino.
Las perforaciones en las conchas se someterán a más estudios para determinar si son modificaciones antrópicas. La antigüedad de las dataciones es sorprendente, hacia finales del noveno milenio antes de Cristo. Es posible que la presencia de las conchas en este estrato sea a causa de mezclas, intrusiones, arrastres o remociones de otros estratos. Las dataciones de carbones encontrados en la UE7, inferior a La UE8, indicados más adelante, son consistentes con aquellas correspondientes al Enterramiento 2. Por lo tanto, con cautela consideramos que los materiales arqueológicos de la UE8 pertenecen a la misma fase que el Enterramiento 2. Sin embargo, las dataciones de las conchas abren la posibilidad de una fase antrópica distinta, mucho más temprana.

En el estrato se localizaron dos huecos de poste indicados con Unidades Estratigráficas (UE11-UE12 y UE13-UE14) que serán descritos posteriormente.


UE8, Sector 2.

Materiales arqueológicos recuperados
• Cerámica: 4 galbos y 2 cuencos de arcilla pobremente cocida
• Lítica: 4 cemís triangulares, 5 majadores, 3 metates, 1 punzón, 4 cuchillos, 2 puntas, 3 raederas, 1 lasca de calcita y 3 elementos indeterminados.
• Herramientas de concha: 1 punta de Strombus y 1 gubia de Strombus.
• Herramientas de coral: 1 lima
• Herramientas de concha: 1 punta y 1 elemento indeterminado.
• Fauna: 470 piezas identificadas de la manera siguiente:
1. 6 restos óseos indeterminados.
2. 138 restos óseos de mamíferos indeterminados. 13 restos óseos de mamíferos y reptiles no identificados. 133 restos óseos de mamíferos identificados, correspondientes a: Acratocnus ye (11 piezas), Neocnus sp. (1 pieza), Solenodon paradoxus (1 pieza), Caviomorpha indeterminado (78 piezas), Capromidae indeterminado (31 piezas), Plagiodontia sp. (1 pieza), Hexolobodon phenax (7 piezas), Isolobodon portoricensis (1 pieza), Brotomys sp. (1 pieza).
3. 5 restos óseos de aves indeterminadas. 1 resto óseo de ave correspondiente a: Passeriformes (1 pieza).
4. 112 restos óseos de reptiles correspondientes a: Chelonidis sp. (41 piezas), Chelonidis marcanoi (1 pieza), Chelonidae (54), Cyclura cornuta (8 piezas), Anolis sp. (5 piezas), Serpentes (2 piezas), Chilabothrus spp. (1 pieza).
5. 61 restos de crustáceos, correspondientes a: Coenobita clypeatus (9 piezas), Gecarcinus ruricola (52 piezas).
• Malacofauna: 107 Caracolus excellens, 12 Polidontes, 18 Cittarium pica y 2 Purpura patula.






Datación por Carbono-14
10375 – 10002 cal BP (95.4%), Sigma 2 / AMS 9180 +/- 30 BP. Beta Analytic nº 659029 sobre muestra de concha, Cittarium pica perforado.
10751 – 10327 cal BP (95.4%), Sigma 2 / AMS 9460 +/- 40 BP. Beta Analytic nº 659030 sobre muestra de concha, Cittarium pica partido.
UE7: Consiste en un depósito de unos 12 cm de potencia máxima, compuesto por arcillas de coloración castaño rojiza y textura ligeramente plástica. Entre las inclusiones hay algunos pequeños bloques y lajas de roca, además de herramientas de piedra y concha, así como restos de animales terrestres y marinos. También se localizaron varias conchas de burgao (Cittarium pica) perforadas, posiblemente por manos humanas o por causas naturales, e.g., algún depredador marino. Las perforaciones se someterán a más estudios para determinar si son modificaciones antrópicas. Las fechas de las conchas sorprenden por su antigüedad de alrededor de 10.000 años. Es posible que la presencia de las conchas en este estrato sea a causa de mezclas, intrusiones, arrastres o remociones de otros estratos. Las dataciones de carbones encontrados en la UE7, indicados más adelante, son consistentes con aquellas del Enterramiento 2 y los huecos de poste UE 11, UE12, UE 13 y UE14. Con cautela consideramos que los materiales arqueológicos de la UE7 pertenecen a la misma fase que el Enterramiento 2 y los huecos de poste. Sin embargo, las dataciones de las conchas abren la posibilidad de una fase antrópica distinta, mucho más temprana.


Materiales arqueológicos recuperados
• Lítica: 1 metate, 3 cuchillos, 1 punta, 2 raederas, 1 raspador, 1 perforador, 8 lascas de mármol y 4 elementos indeterminados.
• Herramientas de concha: 5 cucharas de Cittarium pica.
• Fauna: 537 piezas identificadas de la manera siguiente:
6. 175 restos óseos de mamíferos y reptiles indeterminados. 309 restos óseos de mamíferos identificados, correspondientes a: Acratocnus ye (1 pieza), Megalocnidae indeterminado (1 pieza), Antillothrix bernensis (1 pieza), Caviomorpha indeterminado (232 piezas), Capromidae indeterminado (72 piezas), Quemisa gravis (2 piezas).
7. 1 resto óseo de ave correspondiente a: Passeriformes (1 pieza).
8. 3 restos óseos de reptiles correspondientes a: Anolis sp. (1
pieza), Serpentes (2 piezas).
9. 49 restos de crustáceos indeterminados.
• Malacofauna: 18 Caracolus excellens, 25 Polidontes, 18 Cittarium pica y 1 Turbo fluctuosus.

Datación por Carbono – 14
10355-9946 calBP (95.4%), Sigma 2 / AMS 9160 +/- 40 BP. Beta Analytic nº 659032 sobre muestra de concha, Cittarium pica partido.
10625-7966 calBP (95.4%), Sigma 2 / AMS 9130 +/- 30 BP. Beta Analytic nº 659033 sobre muestra de concha, Cittarium pica.
10508-10177 Cal. BP (95.4%) Sigma 2 / AMS 9300 +/- 30 BP. Beta Analytic nº 661780 sobre muestra de concha, Cittarium pica perforado.


10440 – 10095 calBP (95.2%) y 10463 – 10549 Cal. BP (0.2%) Sigma 2 / AMS 9230 +/- 30 BP. Beta Analytic nº 661781 sobre muestra de concha, Cittarium pica perforado.
5584 – 5456 calBP (81.4%) y 5379 – 5330 BP (14.0%), Sigma 2 / AMS 4750 +/- 30 BP. Beta Analytic nº 659034 sobre carbón.
3872 – 3694 calBP (81.4%), Sigma 2 / AMS 3510 +/- 30 BP. Beta Analytic nº 659035 sobre carbón.
UE11 A UE14: Sobre la superficie de la UE8 localizamos dos interfaces verticales (UE12 y UE14) de tendencia circular, de entre 12-15 cm de diámetro y unos 15 cm de profundidad, así como los depósitos que los rellenan (UE11 y UE13). Consideramos que los restos de los postes corresponden a estructuras colocadas en el estrato superior UE6.

Datación por Carbono-14
3591 – 3458 calBP (90.6%) y 3629 – 3603 calBP (4.8%), Sigma 2 / AMS 3320 +/- 30 BP. Beta Analytic nº 659031 sobre muestra de carbón.
UE15: Definimos así la interfaz horizontal localizada de arcillas situada bajo UE7.
UE18: Se trata de un estrato con espesor variable, con un máximo de 12 cm de potencia. Consiste en un sedimento heterogéneo formado por arenas arcillosas y gravas, de coloración parda. Su textura es semi compacta. Entre las inclusiones hallamos bloques y lajas pequeñas de piedra, fragmentos de espeleotemas, algunas herramientas de piedra y concha, así como restos de fauna marina y terrestre. Su conformación es parecida a la UE7 y consideramos que se trata de un estrato arqueológico precedente, pero con las mismas características en cuanto a los restos culturales que contiene y de una antigüedad similar.



Materiales arqueológicos recuperados
• Lítica: 4 cuchillos, 3 puntas, 3 raederas, 1 raspador, 21 lascas de mármol, 1 lasca de calcita y 2 elementos indeterminados.
• Herramientas de concha: 4 cucharas de Cittarium pica.
• Fauna: 202 restos óseos de roedor; 76 pinzas de cangrejo, 5 fragmentos de caparazón de tortuga, 2 huesos de perezoso (Parocnus sp.), 1 hueso de lagarto y 182 fragmentos óseos indeterminados.
• Malacofauna: 25 Caracolus excellens, 24 Polidontes.

UE9: Se trata de un potente estrato heterogéneo, de hasta 20 cm de potencia, compuesto por un sedimento de arenas arcillosas con abundantes gravas, cuya matriz es de coloración castaña y textura semi compacta. Encontramos inclusiones, tales como bloques y lajas pequeñas de piedra. También documentamos restos fauna y de malacofauna, fundamentalmente terrestre; el material está muy disperso y el estrato presenta características de haberse formado debido al arrastre de materiales provocado por el agua que entraba en la caverna, erosionando estratos más antiguos y mezclando sus materiales con otros más modernos.

Materiales arqueológicos recuperados
• Lítica: 2 cuchillos, 1 punta, 2 raspadores, 2 lascas de mármol y 5 elementos indeterminados.
• Fauna: 883 piezas identificadas de la manera siguiente:
10. 2 restos óseos indeterminados.

11. 322 restos óseos de mamíferos indeterminados. 515 restos óseos de mamíferos identificados, correspondientes a: Acratocnus ye (15 piezas), Acratocnus sp. (1 pieza), Neocnus sp. (1 pieza), Megalocnidae indeterminado (4 piezas), Antillothrix bernensis (3 piezas), Caviomorpha indeterminado (250 piezas), Capromidae indeterminado (201 piezas), Plagiodontia sp. (1 pieza), Plagiodontia cf. P. aedium (13 piezas), Plagiodontia araeum (1 pieza), Hexolobodon phenax (26 piezas), Isolobodon portoricensis (1 pieza), Isolobodon montanus (1 pieza), Isolobodon sp. (1 pieza), Quemisa gravis. (1 pieza).
12. 13 restos óseos de aves indeterminadas. 1 resto óseo de ave correspondiente a: Passeriformes (1 pieza).
13. 31 restos óseos de reptiles correspondientes a: Chelonidis marcanoi (2 piezas), Chelonia indeterminado (15 piezas), Cyclura cornuta (5 piezas), Anolis spp. (6 piezas), Chilabothrus striatus. (3 piezas).
14. 61 restos de crustáceos, correspondientes a: Coenobita clypeatus (9 piezas), Gecarcinus ruricola (52 piezas).
• Malacofauna: 170 Caracolus excellens, 107 Polidontes y 12 Cittarium pica.

Datación por Carbono-14
23664 – 23045 calBP (95.4%), Sigma 2 / AMS 19860 +/- 70 BP. Beta Analytic nº 644771 sobre muestra de concha, Cittarium pica. 35185 – 34365 calBP (95.4%), Sigma 2 / AMS 308300 +/- 180 BP. Beta Analytic nº 644772 sobre muestra de concha, Cittarium pica. 18285-17837 calBP (95.4%), Sigma 2 / AMS 15310 +/- 50 BP. Beta Analytic nº 659036 sobre muestra de concha, Cittarium pica. 22303-21816 calBP (95.4%), Sigma 2 / AMS 18660 +/- 60 BP. Beta Analytic nº 659037 sobre muestra de concha, Cittarium pica.
UE10: Se trata de un estrato homogéneo, con una potencia de 15 cm, si bien su excavación no ha sido agotada. Está compuesto por un sedimento de arenas arcillosas con abundantes gravas, cuya matriz es de una coloración castaño claro. Su textura es semi compacta y apenas encontramos inclusiones, tales como algún bloque o laja pequeña de piedra. También documentamos algún resto muy exiguo de fauna y malacofauna. Durante la excavación, al igual que en nivel anterior, se observa que ha habido arrastres de materiales de estratos más modernos provocado por el agua que entraba en la caverna, mezclando sus materiales con otros más antiguos, fundamentalmente de fauna, presentes en este último.



Materiales arqueológicos recuperados
• Lítica: 2 percutores, 1 raedera, 1 punzón, 5 lascas de mármol y 3 elementos indeterminados.
• Herramientas de concha: 1 cuchara de Cittarium pica.
• Fauna: 78 restos óseos de roedor; 11 pinzas de cangrejo, 3 fragmentos de caparazón de tortuga, 2 huesos de lagarto y 85 fragmentos óseos indeterminados.
• Malacofauna: 20 Caracolus excellens, 12 Polidontes, 9 Cittarium pica y 14 Turbo fluctuosus, 1 Nerita peloronta y 1 Cardium sp.
Datación por Carbono-14
41001-39792 calBP (95.4% de probabilidad), Sigma 2 / AMS 36060 +/- 330 BP. Beta Analytic nº 659038 sobre muestra de concha, Cittarium pica.
37062-36016 BP (95.4%), Sigma 2 / AMS 32550 +/- 230 BP. Beta Analytic nº 659039 sobre muestra de concha, Cittarium pica.
UE17: Localizada al pie de la pared oriental de la cueva. Se trata de un relleno consiste en un sedimento heterogéneo con una matriz de coloración parda, de textura suelta, formada por arenas arcillosas que incluyen abundantes gravas, bloques de diverso tamaño y fragmentos de espeleotemas. Esta capa se encuentra completamente revuelta debido a la acción de las aguas que ha mezclado materiales de varios estratos antiguos.
Materiales arqueológicos recuperados
• Lítica: 5 cuchillos, 2 raederas, 1 raspador, 5 lascas de mármol y 3 elementos indeterminados.
• Herramientas de concha: 4 cucharas de Cittarium pica.
• Fauna: 158 restos óseos de roedor; 9 pinzas de cangrejo, 3 huesos de perezoso (Parocnus) y 191 fragmentos óseos indeterminados.
• Malacofauna: 153 Caracolus excellens, 94 Polidontes, 23 Cittarium pica, 10 Nerita peloronta y 8 Cardium sp.



Datación por Carbono – 14
25172 – 24589 calBP (95.4%), Sigma 2 / AMS 21220 +/- 70 BP. Beta Analytic nº 659027 sobre muestra de concha, Cittarium pica.
39836 – 38677 calBP (95.4%), Sigma 2 / AMS 34740 +/- 280 BP. Beta Analytic nº 659028 sobre muestra de concha, Cittarium pica.
UE16: Interfaz vertical sin materiales que forma una concavidad junto a la pared oriental.

INTERPRETACIÓN DE LA ESTRATIGRAFÍA
Procederemos ahora a desarrollar una interpretación razonada de los resultados obtenidos en el proceso de excavación, estableciendo una secuencia cronoestratigráfica provisional dividida en fases que enumeramos desde la más antigua a la más reciente.
FASE I: Consideramos que las Unidades Estratigráficas 9, 10, 15, 16, 17 y 18 deben tratarse como niveles de formación natural, compuestos por materiales aportados por el trasiego de animales, el polvo, las deposiciones que penetraron por las grietas del techo de la cueva y el arrastre del agua hacia el interior de la caverna, especialmente en el caso de la UE17. Las escorrentías de agua que penetraron en la cueva han erosionado progresivamente los sedimentos de su contorno oriental, formando una concavidad (UE16) que se ha ido rellenando con aportes arrastrados (UE17). Las Unidades Estratigráficas 9, 10, 15 y 18 también han sido alteradas por los arrastres y aunque en algún caso contamos con pequeñas áreas intactas, buena parte del sedimento está revuelto y mezclado desde época muy antigua.
La Fase I corresponde a una etapa en la que los humanos probablemente no estaban presentes en el lugar. Los abundantes restos de fauna extraidos de estos estratos nos ofrecen fechados realmente antiguos que se encuentra entre 18285 – 17837 calBP (95.4%), los más modernos obtenidos sobre conchas marinas extraidas en la UE9 y 41001 – 39792 calBP (95.4%) los más antiguos obtenidos sobre conchas marinas encontradas en la UE10.
FASE II: En esta fase se produce una interrupción en la dinámica sedimentaria natural, ya que sobre la superficie de los niveles estériles comenzamos a encontrar materiales culturales en la denominada UE7. Es posible que algunas de las piezas recuperadas procedan de intrusiones de capas superiores o inferiores o de alteraciones provocadas por corrientes de agua o agujeros realizados por seres humanos o animales, como los dos huecos de poste que la cortan.
Resulta difícil establecer donde comienza realmente el uso regular de la cavidad, porque presenta alteraciones de otras Unidades Estratigráficas superiores, pero es coetánea con la UE8 y consideramos que es continua con la Fase del Enterramiento 2 y los huecos de poste UE11, UE12, UE13 y UE 14.
Las dataciones más antiguas encontradas en la UE7 y UE 8 son realmente tempranas, entre ocho mil y nueve mil años antes de Cristo, obtenidas sobre conchas marinas perforadas y partidas; no se ha determinado si estas modificaciones son por acción humana o causa natural. Es posible que la presencia de las conchas en estos estratos sea a causa de mezclas, intrusiones, arrastres o remociones de otros estratos. Otras dos dataciones obtenidas en el estrato UE 7 coinciden con las dataciones de muestra de carbón tomado de la fosa del Enterramiento 2 y de diente del esqueleto. Por lo tanto con cautela consideramos que los materiales arqueológicos de la UE7 y UE8 pertenecen a la misma Fase II que abarca el Enterramiento 2 y la estructura de huecos de poste UE11, UE12, UE13 y UE 14. Sin embargo, las dataciones de las conchas abren la posibilidad de una fase antrópica distinta, mucho más temprana.
El depósito UE8, lo interpretamos como nivel de ocupación. En este nivel se practicaron dos hoyos (UE12 y UE14) que probablemente corresponden a improntas de postes de una posible cabaña construida a modo de refugio junto a la pared oeste de la Cueva, con fechas obtenidas de carbones encontrados en los citados huecos, 3591 – 3458 cal. BP (95.4%). Los restos de alimentación y las herramientas de piedra recuperadas nos llevan a pensar en un uso de la cueva como refugio temporal.
En la UE8 también se excavó el Enterramiento 2, un enterramiento muy antiguo colocado en posición de decúbito supino que pudo haber sido enfardado como parte del ritual funerario.
La Fase II se puede catalogar como típicamente arcaica de tradición Casimiroide. Los habitantes de este periodo enterraron al menos a un individuo bajo el suelo de la cueva, la tipología del enterramiento, así como la antigüedad aproximada del mismo constatado por las fechas obtenidas de carbón de la fosa, 4153 – 3976 cal. BP (95.4%) y directamente de los restos humanos, 4412 – 4159 cal. BP (95.4%), coinciden aproximadamente con los que se exhumaron en el cementerio arcaico del Abrigo de Daniel situados a unos 100 metros de la Cueva Funeraria de Daniel. Este grupo cultural que permanece más de mil años en la zona, también se realiza algún tipo de estructura dentro de la cueva, pues la datación obtenida del hueco de poste que perfora UE8 y UE7 es 3591 – 3458 cal. BP (95.4%)
A esta fase corresponden también la UE6A y UE6B, que contienen material típicamente arcaico, pero con muchas intrusiones del nivel superior ya que esta área fue sumamente revuelta, tanto por enterramientos de época cerámica, como por expoliadores y recolectores de murcielaguina.
FASE III: Este segundo nivel de ocupación prehispánico documentado en la Cueva resulta difícil de interpretar, ya que el estrato se encontró profundamente alterado por diferentes acciones que han provocado grandes vaciados y remociones de los niveles superficiales del yacimiento. Creemos que supone la amortización del espacio como área de refugio, trabajo y necrópolis; corresponde en buena parte a la UE4. Solo se conserva en posición primaria un enterramiento algo removido en tiempos antiguos (UE101A), pero debieron realizarse al menos seis inhumaciones más, cuyos restos aparecen de forma dispersa, habiendo sido recuperados en lo que hemos considerado como el nivel superficial revuelto.
La Fase III atestigua una ocupación mucho más reciente, ya de agricultores avanzados con cerámica de estilo punta, de los Ciguayos, donde en la caverna se realizan varios enterramientos. El hallazgo de hachas, majadores y abundantes herramientas de piedra y concha, junto con abundantes restos de alimentación, indican una marcada presencia humana. Este último nivel arqueológico se encontró profundamente alterado por remociones del terreno realizadas en la Fase IV, sin que podamos descartar la posibilidad de que hubiera otros niveles de ocupación más superficiales correspondientes a fases prehispánicas posteriores.
FASE IV: Corresponde a Unidades Estratigráficas de cronología reciente, donde podemos encontrar dos grandes vaciados en el interior de la cueva (UE0B y UE6B) así como sus rellenos (UE0A y UE6A). También se encuentra depositado el vertido resultante de estas acciones que procede el nivel inferior (UE4), y que aparece disperso por diferentes lugares de la cavidad, sobre todo amontonado contra las paredes de la cueva, donde encontramos abundante material arqueológico, así como restos óseos procedentes de los enterramientos que fueron removidos por expoliadores en época muy reciente.

LISTADO DE UNIDADES ESTRATIGRÁFICAS
| FASE | ID | TIPO | INTERPRETACIÓN |
|---|---|---|---|
| I | UE10 | Depósito | Nivel natural |
| I | UE9 | Depósito | Nivel natural |
| I | UE16 | Interfaz vertical | Arrasamiento erosión natural |
| I | UE17 | Depósito | Colmatación natural |
| I | UE18 | Depósito | Colmatación natural |
| I | UE15 | Depósito | Colmatación natural |
| II | UE7 | Depósito | Nivel de ocupación |
| II | UE8 | Depósito | Nivel de ocupación |
| II | UE12 | Interfaz vertical | Hoyo de poste |
| II | UE14 | Interfaz vertical | Hoyo de poste |
| II | UE11 | Depósito | Relleno hoyo |
| II | UE13 | Depósito | Relleno hoyo |
| II | UE6A-B | Deposito-interfaz | Relleno – vaciado |
| II | UE200 | Interfaz vertical | Fosa inhumación |
| II | UE201 | Depósito | Inhumación – individuo 2 |
| II | UE202 | Depósito | Relleno fosa |
| III | UE4 | Depósito | Vertido |
| III | UE100 | Interfaz vertical | Fosa inhumación |
| III | UE101 | Depósito | Inhumación – individuo 1 |
| III | UE102 | Depósito | Relleno fosa |
| III | UE101A | Depósito | Vertido restos óseos individuo 1 |
| IV | UE0A-UE0B | Depósito-interfaz | Nivel superficial – vaciado |
Conclusiones
La excavación arqueológica de la Cueva Funeraria de Daniel ha sido sumamente compleja, debido no solo a las remociones modernas que se constataron al localizar el yacimiento, sino a alteraciones muy antiguas de partes dispersas de sus estratos arqueológicos. La acción de las ecorrentías de agua que penetraron por la grieta del techo de la cueva y las que se produjeron naturalmente desde el exterior de de la boca de la caverna, generaron mezclas de estratos antiguos y modernos cuya extensión hubo que calibrar con extremo cuidado. Mantener la coherencia durante la excavación siguiendo los estratos naturales sin mezclar zonas con material “in situ” con zonas donde los suelos habían sido removidos por acciones naturales o antrópicas, ha sido un reto durante todo el proceso de excavación metodológica siguiendo los estratos naturales. En cualquier caso, en los momentos en que había dudas sobre si los estratos arqueológicos estaban revueltos siempre se los consideró como tales, para de esa manera contar con garantías suficientes para evitar mezclas con los que consideramos que se encontraban inalterados.
Una vez estudiado el contenido de cada Unidad Estratigráfica, cotejado con las dataciones de Carbono-14 y apoyados en los estudios de fauna y la secuencia estratigráfica del yacimiento, se ha podido establecer el proceso de ocupación humana en la cueva que consideramos que se generó de la manera que exponemos a continuación.
La zona de Cabo Samaná en tiempos prehistóricos era un área de bosque tropical con una gran riqueza faunística, entre la que destacaban las aves, roedores de diferentes especies y tamaños (Capromiyae, Caviomorpha, Plagiodontia araeum, Plagiodontia aedium, Hexolobodon phenax, Isolobodon portoricensis, Isolobodon montanus, Brotomis sp., Quemisia gravis), insectívoros (Nesophontes, varias especies de perezosos, al menos cuatro de ellas (Neocnus, Acratocnus, Parocnus y Megalocnus), además de primates (Antillothrix bernensis), quelonios (Chelonidis marcanoi), reptiles (Cyclura cornuta, Chilabothrus striatus), crustáceos (Coenobita clypeatus, Gecarchinus rudicola) y moluscos de tierra (Caracolus excellens, Polidontes sp.). Por otra parte, la costa era rica en moluscos (Cittariun pica, Strombus, Purpura patula, Cenchritis muricatus, Quiton sp.) y frente a esta se desarrollaba una abundante vida arrecifal y pelágica con multitud de especies de peces.
Cercano a la Cueva Funeraria de Daniel se encuentra un pequeño puerto natural, muy bien abrigado con una discreta playa de cantos rodados, donde se podían guarecer canoas y servir de punto para realizar incursiones marinas. A mayor distancia, pero aun dentro de la zona del farallón de Cabo Samaná, se encuentran excelentes playas abrigadas por arrecifes coralinos, como son playa Frontón y Playa Madama, donde también se han localizado restos de poblaciones arcaicas en abrigos rocosos situados frente a las mismas.
Las cuevas y abrigos que jalonan el farallón rocoso que discurre durante alrededor de 9 km paralelo a la costa, suponen puntos de refugio donde guarecerse de las inclemencias del tiempo, especialmente del sol, la lluvia y en ocasiones de los intensos ciclones, tormentas tropicales y huracanes, que con regularidad azotan este espacio geográ- fico. Frente a ellas se encuentra una amplia llanura litoral con suelos relativamente fértiles que permiten el cultivo de plantas en caso de que esta práctica fuera realizada. También cuenta el lugar con varias cavernas que contienen manantiales de agua dulce que podían ser utilizados como fuente de agua potable.
Con el estado de evidencia que tenemos actualmente, las dataciones sobre conchas de burgaos (Cittarium pica) perforadas y partidas encontradas en la UE7 y UE8, de hace alrededer de 10.000 años, no constituyen necesariamente prueba de presencia humana en esa época. Sin embargo, las dataciones abren la posibilidad de una fase antrópica distinta, mucho más temprana.
Las primeras dataciones de Carbono-14 obtenidas en la caverna que claramente indican presencia humana se encuentran hace alrededer de 5500 años, cuando encontramos en la cueva un asentamiento de individuos que la utilizan como cementerio puntual. Este grupo podemos incluirlo dentro de la familia de tradición Casimiroide, pero mantiene unas características muy especiales que los diferencia de los que ya se han detectado en La Española, especialmente en aspectos tan importantes como su industria lítica, y estructura de habitación, por lo que nos referiremos a ellos como “Samaneses” de tradición Casimiroide.
Las fechas de Carbono-14 obtenidas tanto en la cama del enterramiento localizado como del mismo individuo, sitúan a estos habitantes arcaicos dentro de caverna en la segunda mitad del tercer milenio antes de Cristo. En este momento preparan estructuras de madera dentro de la cueva, probablemente para proteger el espacio de las escorrentías de agua provenientes de la grieta del techo de la cueva.
De esta época es el enterramiento más antiguo localizado en la caverna, el cual nos sorprende por la fuerte carga ritual con que aparece el cadáver, colocado en posición decubito supino pero fuertemente amarrado, con los brazos extendidos pegados a las costillas y la cabeza situada entre los omóplatos, lo que nos indica que se le enterró dentro de un fardo funerario. En este punto hemos de establecer un claro paralelismo con los individuos inhumados en el cementerio del vecino Abrigo de Daniel (López, Shelley et al., 2024), a apenas 100 metros de la cueva, en la falda del del farallón. En este espacio, fechado con carbones procedentes de las camas de los cadáveres en la segunda mitad del cuarto milenio antes de Cristo, los enterramientos son exactamente iguales que los de la Cueva Funeraria de Daniel, al igual que las herramientas que encontramos asociadas con estos individuos.
Con fechas similares de mediados del cuarto milenio antes de Cristo, localizamos el hábitat de este grupo en el Abrigo de Dana3, a unos 300 metros de la Cueva Funeraria de Daniel y a 200 metros del Abrigo de Daniel. Una cabaña de este periodo de al 7 metros de largo.
La caza, la pesca, la captura de cangrejos y la recolección de moluscos terrestres y marinos fueron básicos en la alimentación de los Samaneses de tradición Casimiroide de la zona, pero dado lo estable del hábitat de este grupo, muy lejos de la idea de bandas nómadas que se tiene de los Casimiroides, consideramos muy probable que además de la recolección de frutos y plantas silvestres, también contasen con algunos cultivos agrícolas, lo que justificaría la gran cantidad de sencillos metates y majadores localizados en sus asentamientos y su permanencia en el sitio durante milenios.
3 El informe de las excavaciones arqueológicas del abrigo de Dana, realizadas por Guahayona Institute en 2023, aún están en proceso de publicación, pero podemos avanzar los resultados de las dataciones de Carbono-14 obtenidas en los fogones y los huecos de poste de una cabaña localizada. Los fechados de Carbono 14 obtenidos de carbones extraídos del piso de uso (UE 34), son: 5290 – 5036 (90.3%) y 5007 – 4980 (5.1%) cal. BP. Los huecos de los postes de la cabaña probablemente cuadrangular, tiene dos fechados de Carbono 14, uno (UE 21) de: 5411 – 5324 (45.1%) cal. BP, 5577 – 5507 (27.2%) cal. BP y 5485 – 5441 (23%) cal. BP sobre muestra de carbón y el segundo (UE 19) de: 5463 – 5373 (71.5%) cal. BP, 5334 – 5305 (20.3%) cal. BP y 5360 – 5344 (3.7%) cal. BP.
En la caverna se ha documentado otro nivel de ocupación posterior a la del grupo arcaico; se trata de un establecimiento estacional y un cementerio de agricultores avanzados, concretamente de los mismos habitantes establecidos en el vecino sitio arqueológico excavado por Guahayona Institute de El Francés y que hemos identificado como ciguayos (López, Shelley y Burkhalter, 2022). Las excavaciones han demostrado que al menos se enterraron en la cueva a 7 indivíduos y en los niveles arqueológicos, muy revueltos y con pocas zonas intactas, hemos localizado abundantes metates y majadores, además de fauna y restos cerámicos, lo que indica una presencia humana en el lugar. Sin embargo, faltan muchas tipologías de herramientas, especialmente de concha, que no aparecen el sitio pero que son muy abundantes en los establecimientos excavados de este grupo de agricultores avanzados.
Las fechas que se han obtenido de los restos humanos inhumados en el lugar, coinciden plenamente con las de los enterramientos de los Ciguayos en el sitio arqueológico de El Francés, que oscilan entre el siglo X y el XIII.
La dieta de estos indivíduos, como era de esperar, es diferente de los que les precedieron en el sitio varios milenios antes. Desaparecen completamente los restos de perezosos y se mantienen las especies de roedores como principal aporte a la dieta: Caviomorpha, Capromyinae, Plagiodontia sp., Hexolobodon phenax, Isolobodon sp., Isolobodon montanus e Isolobodon portoricensis. Un dato extremadamente curioso es la presencia de una especie de mono antillano que se considera extinto en las Antillas Mayores después de la llegada de los españoles a las islas; se trata de la especie Antillthrix bernensis de la que no sabemos si trata de un animal de compañía o forma parte de su dieta habitual. El resto de la dieta proteinica consistía en crustáceos, correspondientes a las especies Coenobita clypeatus y Gecarchinus rudicola, caracoles terrestres (Caracolus excellens y Polidontes sp.), caracoles marinos, especialmente de las especies Cittarium pica y Purpura patula; también consumieron iguanas (Cyclura cornuta). Sobre la dieta de hidratos de carbono, dada la abundancia de majadores y metates, consideramos que debía ser similar a la que se da en otros sitios de agricultores, constituida por maiz, frijoles, ajíes y otros productos cultivables, ademas de los frutos silvestres que podían recolectar. De nuevo los restos de pescado son poco abundantes, por lo que consideramos que esta actividad no era la principal fuente de alimentos en estos sitios, que debían ser más habitats estacionales durante las expediciones de caza en los alrededores de los poblado que como el de El Francés, situado a uno 8 km del lugar, jalonaban las llanuras costeras cercanas al farallón del Cabo Samaná.
La Cueva Funeraria de Daniel constituye pues, un sitio arqueológico fundamental para comprender el proceso de poblamiento y los modos de vida de las poblaciones arcaicas de La Española y en general de las Antillas. Los paralelos más cercanos que podemos encontrar a los habitantes arcaicos de la zona, entre otros, consideramos que se encuentran en la Española en la Cueva de Las Caritas (López, 2023) en la provincia de San Cristóbal, en la isla de Cuba, especialmente en el Sitio de Canímar Abajo (Roksandic et. al., 2015), en la provincia de Matanzas y en Puerto Rico en el sitio de Maruca (Rodríguez, 1997) en el municipio de Ponce y en el sitio Ortiz situado en el municipio de Cabo Rojo (Pestle et. al., 2023). Sin embargo, la carencia de investigaciones arqueológicas modernas en la isla de Santo Domingo sobre estos grupos culturales, nos hacen plantearnos la posibilidad de que cuando se excaven otros lugares con métodos arqueológicos del siglo XXI, podremos localizar diferentes sitios arqueológicos donde habitaron estos grupos y entender mejor cuales eran sus patrones de asentamiento, sus medios de subsistencia y sus creencias. Por el momento los sitios arqueológicos arcaicos del Monumento Cabo Samaná se presentan como una extraordinaria novedad en la isla de Santo Domingo y en el Caribe, que nos ofrecen una visión mucho más completa de las poblaciones arcaicas de la que hasta el momento existía.
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